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miércoles, 9 de marzo de 2016

Trufas de chocolate negro con crema de coco… la caballería al rescate

Las trufas de chocolate cubiertas de cacao en polvo tienen su origen en Bélgica y deben su nombre a su parecido con las trufas (hongos) que crecen debajo de la tierra en regiones de Francia e Italia, las cuales, son desenterradas por cerdos y perros entrenados especialmente para eso.
Siguiendo el programa “Reinicia tu metabolismo, comiendo para una vida mejor” de la Dra. Maru (www.maxvitae.com) y luego de hacer para ella y su programa el recetario de la primera fase, descubrí (seguramente pensarás que tarde, jaja) que me gustaba la crema de coco y que, además, en muchos casos, es el sustituto más saludable que existe para a crema de leche; no sólo por el problema que sufren muchas personas al ser intolerantes a la lactosa, sino que agrega un gran valor nutricional a tus comidas por ser rica en sales minerales, ácido fólico, calcio, magnesio, potasio y vitamina B, entre otras. Se pensó durante mucho tiempo que su grasa era dañina, pero estudios recientes demostraron que sus grasas son más bien de excelente calidad y que su consumo nos ayuda a combatir enfermedades cardiovasculares.
Ahora dile a una chocohólica como yo que, además de los beneficios ya conocidos del chocolate negro, comer trufas con crema de coco son la medicina de última generación que necesitas, convirtiéndolas en la caballería que necesitamos para rescatarnos de caer en viejos hábitos cuando la necesidad de algo dulce apremia para acompañar un café o el té de la tarde.

Ingredientes
120gr de crema de coco (no leche de coco)
300gr de chocolate negro al 60%
1 cucharadita de café instantáneo
1 cucharadita de vainilla líquida
1 cucharada de aceite de coco
1 1/16 cucharadita de sal marina
2 cucharadas de cacao en polvo, 4 cucharadas de coco rallado o cualquier tipo de fruto seco tostado y triturado (almendras, maní, avellanas o el que más te guste)
Preparación
Pica en trocitos pequeños el chocolate, colócalo sobre un tazón pyrex, agrega el resto de los ingredientes y ponlos sobre una olla con unos 3 dedos de agua caliente a baño maría sobre un fuego bajo. Es importante que el fondo del tazón que contiene el chocolate no toque directamente el agua, para asegurarnos de no quemar el chocolate mientras lo derretimos y calentamos toda la preparación. Mientras se derrite el chocolate ve mezclando suavemente para que se incorporen bien todos los ingredientes; una vez derretido, retíralo del fuego y deja que se enfríe a temperatura ambiente, luego cubre el tazón con papel film (envoplast) y refrigera la mezcla por lo menos 2 ó 3 horas en la nevera para que endurezca.
Para hacer las trufas, coloca sobre un platico hondo el cacao en polvo, el coco o los frutos secos molidos, retira la mezcla de la nevera y con la ayuda de una cuchara de sopa (yo uso una de esas que sirven para colocar las mezclas de galletas o para hacer bolitas de helado pequeña) o una para sacar bolitas de melón, toma porciones del chocolate medianas y ruédalas entre tus manos para formar una bola lo más redonda posible e inmediatamente ruédala por el cacao en polvo, el coco rallado o los frutos secos que hayas elegido, hasta cubrir toda la superficie. Traspasa las trufas ya listas a un envase hermético y refrigéralas. Retira tus trufas de la nevera unos 10 minutos antes de servirlas para que pierdan el frío. Si te parecen que aún están un poco duras, no te angusties, esta mezcla suele ablandarse muy rápido y de seguro mientras sirves el café o el té para acompañarlas ya estarán más suaves. Una vez en la boca se funden muy rápidamente.

Rinde 18-20 trufas

miércoles, 25 de abril de 2012

Una huerta en el balcón de mi casa… el nuevo pasatiempo de esta cocinera




Foto original de: Jamie´s garden
Llevo ya algún tiempo viendo en la tele uno de los programas del que considero uno de los mejores chef del momento Jamie Oliver, en él este cocinero británico no solamente nos enseña a la audiencia a cocinar ricas recetas sino que también, ha dedicado parte de este show llamado Jamie at Home (Jamie en casa) a crear una huerta en nuestra casa con los productos que más consumimos, con tips de cómo sembrarlos, cómo hacerlos orgánicos sin fertilizantes ni pesticidas químicos usando animalitos que Papá Dios nos regaló para beneficio de nuestras matas, y cómo y cuando cosecharlos.
Foto original de: Agrarian, Williams-Sonoma

Foto original de: Making a difference by planting a garden, Snack Girl
Pues bien, parece que esta tendencia se ha extendido como las ramas de los guisantes, apoderándose de varios sitios web, afianzando sus brotes por todos lados. Ese es el caso que me he encontrado en la página de internet de Williams-Sonoma, una prestigiosa marca de los Estados Unidos relacionada a todos los campos de la cocina, y en la cual encontrarán bajo su nueva sección Agrarian, una cantidad de plantas de lechugas diferentes, semillas y plantas de hierbas y hasta árboles frutales que está vendiendo por este canal junto con diferentes herramientas para que los dedicados gourmets pongan en práctica la siembra de huertos en casa. Otra de las páginas donde he encontrado mencionado el tema de los huertos son la página de Facebook de Charvenca y la página web de Telemundo 51 de Miami, el blog de Snack Girl entre otras.

Yo ya me contagié de esta tendencia verde de cocina y he sembrado mi huerta pequeñita en el balcón de casa sembrando algunas hierbas aromáticas como el tomillo, el romero, la albahaca, orégano y salvia, pero además también sembré tomates (por supuesto jeje) de dos variedades, pimientos y ají dulce ya hace casi dos semanas y comparto acá algunas de las fotos de mis bebes recién nacidos.
Mi siembra de tomates

Anímate, es divertido y desestresante, además después de todo será un orgullo comerte tus propios tomates ¿no te parece?
Mis hierbas aromáticas: albahaca y orégano





















viernes, 23 de marzo de 2012

Pan de Campo Redondo… un aroma delicioso que llenará tu casa


un buen proyecto para hacer el fin de semana


¿Haz hecho pan alguna vez en casa? El olor al hornear el pan es mágico e irresistible, como mágico es su proceso en el horno. Sólo con harina, agua, sal y levadura creas este producto maravilloso que ha alimentado a la humanidad desde tiempos inmemorables. Hacer pan en casa es una de las tareas más reconfortantes que he hecho hasta ahora, deberíamos llamarlo panaterapia, porque el contacto con la masa y el proceso de amasado termina siendo muy relajante, como todo trabajo manual, y las caritas de los tuyos esperando a que salga del horno con ese aroma impregnando la casa y preguntando ¿ya está listo? ¿cuándo sale? es el mejor pago que pueda recibir un cocinero por su trabajo. Pero he de contarles que al principio como a todos, también me dio miedo enfrentarme al proceso de amasar el pan, ¿y si queda mal, y si me queda duro como una piedra? Pero por más duro que quede al principio (verás que no tanto, uno es su peor juez), su sabor y el orgullo de haberlo hecho por ti mismo contagiará a todos en casa y no te quedará otra que seguir practicando y, queridos míos, la práctica hace al maestro así que manos a la obra, mejor dicho a la masa. Quizás lo más difícil de lograr es que obtengas una costra crujiente que permanezca en el tiempo y que no se ablande un poco a las horas de haberse enfriado, la cual se debe a un baño de vapor que recibe la masa al entrar al horno panadero el cual tiene un dispositivo para ello y que al evaporarse empieza el proceso de secado durante la cocción de la capa externa del pan, obteniendo como resultado una costra crujiente y densa que algunos panes como el gallego o el campesino tienen. Pero eso es algo que se puede lograr en casa por distintos medios, de los cuales, mi preferido y con el que he obtenido mejores resultados, es hornear el pan dentro de una olla de hierro pesada y con la tapa puesta durante la mitad de la cocción, lo que los franceses llaman Cocote y es conocida en inglés por Dutch Oven, generando una cámara de vapor dentro de ella que simula a la perfección los hornos utilizados en una panadería. En fin, con costra o sin ella, hacer pan en casa es una aventura divertida que espero disfrutes en compañía de tus seres queridos un buen fin de semana.

Ingredientes
500 gr de harina todo uso
7 gr de levadura instantánea*
1 ½ cucharaditas de sal
350 ml de agua
Harina para enharinar la superficie de trabajo
Preparación
Amasando a mano: coloca en un tazón bien grande la harina y la levadura instantánea, mezcla ligeramente con las manos hasta que la levadura se esparza y desaparezca dentro de la harina, luego agrega la sal y repite el proceso. ¿Por qué hacemos esto? Para evitar que la sal entre en contacto directo con la levadura, detenga su proceso de levad. Una vez lista la mezcla, agrega el agua y con la de una cuchara de madera ve incorporando de a poco la harina hasta que forme una masa dispareja pero cohesionada.

Esparce un poquito de harina sobre un mesón de superficie lisa, vuelca la masa sobre el mismo, amasa estirando y doblando sobre si misma la masa por unos 10 minutos, hasta que te quedé bastante lisa y suave. Forma una bola con ella, traspásala a un tazón grande ligeramente engrasado para que no se pegue y cúbrela con un plástico (yo utilizo un gorro plástico de baño, de esos que usas para no mojarte el cabello cuando te bañas y que consigues fácilmente en las farmacias o perfumerías) o un paño de cocina húmedo para dejarla reposar por hora y media o hasta que doble su tamaño. En este momento comienza lo que llamaremos la fermentación inicial, que es el primer proceso de levado que llevara tu pan.
Una vez transcurrido el primer proceso de levado, prepara una cesta de pan colocando un paño de algodón encima de ella y espolvoreándolo muy bien con harina, reserva tu cesta en un lugar aparte. Ahora vuelve a volcar tu masa sobre el mesón enharinado y, con la ayuda de las yemas de tus dedos, estira suavemente un poco la masa aplastando y desinflando parcialmente las burbujas de aire que están dentro de la masa, no las pinches todas, hasta formar un cuadrado no muy grande. Muy bien, el paso siguiente será llevar las puntas hacia el centro como si doblaras un pañuelo y apretar suavemente para unir estas esquinas entre sí, vuelve aplanarla un poquito y repite esta operación unas 3 a 4 veces más. Este proceso crea una especie de red en la superficie que contendrá la forma de tu pan durante el segundo levado y el horneado. Permite que la masa repose un par de minutos, luego tómala con las manos y vuelve a llevar los extremos uno por uno hacia abajo y hacia adentro haciendo un poco de presión (pellizcándola) en la parte inferior para unirlos, como se formaras la capucha de un hongo, tensando la superficie superior un poco más. Una vez bien cerrada la masa por debajo colócala de nuevo en la mesa con dicho cierre hacia abajo y hazla rodar entre tus manos hasta formar una bola. Traspasa tu pan a la cesta que preparaste anteriormente colocando el área de cierre hacia abajo y cúbrelo con las puntas del paño que sobresalen. Vuelve a colocar tu gorro plástico por encima y deja que vuelva a levar por lo menos unos 45 minutos más o hasta que leve casi el doble de su tamaño. Este proceso de fermentación se le llama fermentación final y una vez que se inicie es bueno que pongas a calentar tu horno, con la olla tapada dentro de él, a unos 425°F, todo este tiempo de precalentamiento asegurará que tanto el horno como la olla mantengan la temperatura relativamente estable durante el proceso de horneado.


Amasando con la batidora: para hacerlo debes de disponer de una batidora que tenga un motor con capacidad (fuerza) de procesar masas con levaduras y ganchos especiales para ello. En mi caso cuento con una KitchenAid que tiene esta función y que verás en muchos sitios llamada como stand mixer. Pues bien, en esta máquina es muy sencillo, solo debes unir todos los ingredientes secos siguiendo las instrucciones arriba mencionadas, agregar el agua y poner en marcha la máquina con el gancho de amasar, en velocidad 2, por unos 5 a 7 minutos, luego sólo debes pasar la masa al mesón enharinado, formar rápidamente una bola con ella para luego colocarla en el tazón engrasado y seguir con el mismo procedimiento de fermentación inicial, formado del pan y fermentación final del amasado a mano.

Para hornear tu pan una vez terminada la segunda fermentación, saca con sumo cuidado del horno tu olla, la cual debe estar muy caliente, destápala y traspasa tu pan rápidamente a la cavidad de la misma una vez más con el cierre hacia abajo. Espolvorea con un poquito de harina la superficie de la masa y con un cuchillo bien afilado o con la ayuda de una hojilla (gilette) de las antiguas afeitadoras haz tres cortes de aproximadamente 2 cm, tápala de nuevo y devuélvela al horno. Hornéalo con la tapa puesta por unos 25 a 30 minutos, luego retira la tapa y continua el horneado dentro de la olla por unos 25 a 30 minutos más o hasta que esté bien doradito y que al golpear el pan por debajo este suene hueco (TOC,TOC).

Ya cocido, retira la olla del horno y el pan de la misma inmediatamente, déjalo enfriar sobre una tabla de madera o una rejilla antes de cortarlo, escucharas con empieza a crujir la concha y a formarse pequeñas grietas en la concha, eso se debe al cambio brusco de la temperatura en su exterior y la liberación de vapor que sale de su interior,  es lo que yo llamo y mi hijo siempre se ríe, ¡oye el pan esta cantando!!!
Tips: si no cuentas con esta olla para la elaboración del pan, siempre puedes hacerlo en una bandeja de hornear normal y corriente, después sólo con calentarlo un poco en el horno a 350°F le devolverás su característica crocante a la costra.
Tips: puedes congelar el pan que te sobre, así siempre tendrás a mano pan para sacarte de apuros. Para descongelarlo déjalo un rato fuera del freezer y luego caliéntalo en el horno un ratico.
Rinde 1 pan redondo

viernes, 9 de diciembre de 2011

Tortilla de Bacalao… un magnífico sustituto de la Tortilla Española en cualquier celebración



Si hay un platillo que repito a menudo en casa para servir como pasapalos en cualquier celebración, esa es la Tortilla Española de papas, pero en estos tiempos modernos en los que nos cuidamos más y somos más selectivos a la hora de comer, donde procuramos nivelar las comidas llenas de carbohidratos sustituyéndolos por platillos low carb (bajos en carbohidratos) es precisamente en las fiestas donde encontramos mayor problema a la hora de servir aperitivos que sigan estas características y que sean espectaculares a la vista y el gusto. Después de probar con distintas combinaciones de sabores, la tortilla de bacalao rica en proteínas y muy baja en carbohidratos se ha ganado su puesto como el mejor sustituto a la tortilla española. Y aunque el bacalao no es un pescado popular en Venezuela y por lo tanto considerado como costoso, no lo es más que un salmón ahumado o un buen Jamón Serrano, típico de muchos de los platillos que se sirven de abrebocas un casi todas las fiestas o reuniones celebradas en muchas casas. Además los cortes de bacalao empleados para esta tortilla son los más baratos ya que solo utilizamos las piezas que anteceden la cola y que no sirven para ser servidas enteras como filetes o postas que salen de los lomos de este pescado. Por último un dato no menos importante a la hora de preparar cualquier plato de bacalao si te gusta, es desalar todas las piezas que compres apenas llegas a casa y luego congelarlas listas para usar, así podrás disfrutar de él cuando quieras sin necesidad de pasar por la penosa labor de hacerlo de 2 a 3 días antes del momento de preparación de la receta.

Ingredientes
2 trozos de bacalao delgados cercanos a la cola previamente desalados (1 ¾ a 2 tazas de bacalao desmenuzado)
1 cebolla grande cortada en juliana
1 taza de pimentones asados cortados en tiritas y bien escurridos
1 diente de ajo triturado
¼ taza de perejil liso picadito
5 huevos grandes ligeramente batidos con un tenedor
Sal y pimienta al gusto
2 cucharadas de aceite de oliva

Preparación
Coloca en una cacerolita tus piezas de bacalao y cúbrelas con agua fría, llévalas al fuego cocínalas por un lapso de 10 minutos, transcurrido el tiempo, cuela el pescado y déjalo enfriar ligeramente para luego con mucho cuidado desmenuzar las piezas en trozos medianos retirando toda la piel y las espinas. Resérvalo. 

Calienta a fuego medio en un sartén mediano de 24 a 25 cm de diámetro el aceite de oliva, agrega las cebollas en juliana y saltéalas por unos 8 minutos hasta que estén transparentes, ahora agrega las lascas de bacalao junto con el ajo triturado y sigue cocinando unos 5 a 8 minutos más, por último agrega el pimentón asado y termina de cocinar tu preparación hasta que quede bien sequita sin ningún tipo de líquido de cocción que te impidan en el futuro que tu tortilla no cuaje por exceso de humedad. Traspasa la preparación a un tazón grande (reserva la sartén tibia sobre fuego bajo, no la laves) y mézclala con el perejil, corrige la sal si te hace falta, según cuanto hayas desalado tu bacalao, y condimenta con pimienta. Por último agrega los huevos batidos y mezcla muy bien hasta que esté todo incorporado.

Engrasa un poquito el sartén de nuevo y regresa esta mezcla, cocina tu tortilla hasta que este apenas dorada por abajo y que se haya cocido al 50%, voltéala para cocerla por el otro lado. Para darle la vuelta a la tortilla los españoles usan un plato de la vajilla diaria de la casa, verás que esa técnica no es tan difícil de realizar y te ahorra el dinero de comprar un sartén doble. Te explico: usando una espátula recorre todo el borde de la tortilla para asegurarte que no esté pegada al sartén, tomas el plato y cubres tu tortilla y con mucho cuidado le das la vuelta para que esta caiga sobre el plato, una vez allí sólo tienes que deslizarla nuevamente al sartén, empujar los bordes hacia adentro para que queden redondeados y terminar de cocerla por esa cara. Una vez lista deslízala con la ayuda de la espátula a un plato limpio de servicio y deja que repose por lo menos unos 15 a 20 minutos antes de cortarla y servirla. 

En casa normalmente la servimos a temperatura ambiente la cual también hace más fácil el proceso de cortarla en bocadillos. Espero que la disfrutes tanto como nosotros y si te quedan algunos bocadillos para el día siguiente, podrás acompañarlos con una ensalada para una comida rápida y ligera. Felices fiestas.

Rinde de 6 a 8 porciones

lunes, 5 de diciembre de 2011

Galletas de Santa… para mordisquear mientras adornas el árbol de Navidad



Llegó Diciembre y con él todos los preparativos para Navidad, entre ellos decorar el árbol, lo cual hacemos en casa los primeros días de este mes y donde no puede faltar, según mi hijo, sus galletas de Santa, que a pesar de no ser muy dulces son sus favoritas. Esta receta de pasta frolla me la enseñó a hacer mi comadre Daniela, con la cual hacía unos biscochos para tomar en el desayuno y que yo decidí transformar en galletas navideñas para mi hijo cuando era pequeño. Y es que él fue quien le puso el nombre a estas galletas porque se las dejaba a Santa la noche de Navidad para que le trajera un presente si es que al Niño Jesús no le daba tiempo por tantos niños que tenía que visitar esa noche, pero que con el tiempo fue necesario hacer una primera vez antes de Noche Buena porque no quería esperar a probarlas hasta esa fecha. Desde entonces, apenas comienza Diciembre se hacen estas deliciosas golosinas para acompañar la pequeña reunión familiar, para adornar el árbol de Navidad junto con algunas otras preparaciones y el infaltable pan de jamón, dispuestas todas en la mesa a la mano de todos nosotros para compartir en esta pequeña celebración.
Ingredientes
300 gr de harina todo uso
100 gr de mantequilla muy fría
100 gr de azúcar
2 huevos
1 cucharadita de polvo de hornear
Ralladura de 1 limón
½ cucharadita de esencia de vainilla
Preparación
Coloca en el tazón del procesador de alimentos, la mantequilla picada en cubos, el azúcar, la ralladura y la harina, procesa con el botón de pulso por pocos segundos repetidas veces hasta lograr una textura como de arena mojada en la mezcla de estos ingredientes. Ahora con el motor en marcha agrega los huevos y la vainilla por el tubo de alimentación y procesa por unos segundos más hasta que se vuelva una masa y se separe ligeramente del tazón.

Con la ayuda de una espátula, pasa tu masa a una superficie de trabajo sobre un papel film (envoplast) y envuelve muy bien la masa aplanándola para formar un disco o cuadrado de masa llevándola a la nevera para que descanse por 30 minutos y la mantequilla recupere el frío perdido durante el proceso.

Transcurrido este tiempo, retira la masa de la nevera y divídela en dos. Trabajando con la primera mitad y sobre una superficie enharinada o con la ayuda de dos papeles encerados también cubiertos de harina, estira la masa con un rodillo hasta obtener una masa delgada de como 3 mm de espesor. 

Coloca tus cortadores de galleta sobre la superficie de la misma distribuyéndolos de manera que abarque la mayor superficie de masa y presiónalos para cortar la masa. Retira los bordes sobrantes y júntalos de nuevo para repetir esta misma operación. Transfiere tus galletas cortadas a una bandeja de hornear cubierta con un silpat o bien engrasada para que no se peguen al momento de hornearlas. Espolvorea un poco de azúcar por encima y llévalas a un horno precalentado a 350°F por unos 10 a 12 minutos o hasta que los bordes de tus galletas estén doraditos, retíralas del horno y transfiérelas inmediatamente a una rejilla para que se enfríen. Almacena tus galletas hasta por un par de semanas en un frasco o envase hermético.
Rinde 55 galletas aproximadamente
Truco: si enharinas un poco tus cortadores de galletas no se pegaran a la masa a la hora de cortarlas, por otro lado cuando hagas presión sobre ellos también muévelos ligeramente hasta que la galleta se haya despegado por completo de los bordes antes de retirarlos de la masa.

lunes, 22 de agosto de 2011

Enrollado de Hojaldre relleno de Queso, Hongos y Espinaca… uhmm!!! la combinación perfecta

Hace años, buscando recetas nuevas para agregar a mi pequeño abanico culinario, me topé con este enrollado en una colección de revistas de cocina en la cual lo catalogaban como strudel, un enrollado típico de Europa Central, y así lo llamé durante mucho tiempo hasta que aprendí que realmente no era un strudel, ya que su masa es totalmente diferente al hojaldre. Originalmente, esta receta contenía un delicado relleno de hongos, espinaca y queso cottage, para quienes no lo conocen este queso es parecido a la ricota pero más suave y húmedo, cuya combinación con los hongos lleva a otro nivel el típico relleno de ricota y espinaca. Aunque es cierto que desapareció el queso cottage del mercado venezolano, quedando como una rara exquisitez cuando lo consigues en algún local comercial a precio de oro, experimenté durante mucho tiempo una adaptación de esta receta que me diera la combinación ideal de sabor que con sólo el queso ricota no alcanzaba, y es esta la que hoy me alegra compartir con ustedes para que, al igual que en mi casa, no falte en su mesa este delicado enrollado que puedes servir como entremés en una reunión, como acompañante de cualquier comida o como protagonista junto con una ensaladita para una cena ligera.

Ingredientes
1 caja de masa de hojaldre de 2 unidades*
200 gr de hongos (champiñones) picados o rebanados
1 cebolla mediana en cuadritos
1 diente de ajo triturado
½ taza de vino blanco seco
150 gr de ricota con sal
60 gr de queso blanco duro rallado grueso
50 gr de queso mozzarella
2 huevos ligeramente batidos
1 huevo batido adicional para el barnizado del enrollado
Sal y pimienta al gusto
2 cucharadas de aceite de oliva
*El hojaldre puedes comprarlo ya listo y congelado en el supermercado en cajas o paquetes de 1 ó 2 unidades, es decir, 1 ó 2 rollos de masa de 250 gr cada uno. Para esta receta necesitarás 2 rollos.
Preparación
En un sartén grande calienta el aceite de oliva a fuego medio y sofríe la cebolla junto con el ajo hasta que este transparente, agrega los hongos y cocina todo hasta que el líquido que emanan se haya evaporado casi en su totalidad, agrega entonces la espinaca y el vino y una vez más permite que se evaporen los líquidos en su totalidad. Retira del fuego la preparación, agrega todos los quesos, condimenta con sal y pimienta tomando en cuenta que los quesos en especial el blanco es salado, por lo que te recomiendo probar el relleno antes de agregar sal de más. Agrega los 2 huevos batidos y mezcla para incorporar todo muy bien. Deja enfriar completamente el  relleno antes de usarlo.
Mientras el relleno enfría pon a precalentar el horno a 200°C (400°F). Desenrolla una de las masas sobre el mesón de trabajo sobre el plástico en el que vienen enrolladas, distribuye la mitad del relleno sobre ella sin llegar a los bordes para que la masa se pueda adherir consigo misma y sellar el relleno, ahora con la ayuda del plástico enrolla de nuevo la masa como si hicieras un brazo gitano, transpórtalo y dale la vuelta suavemente  sobre una bandeja de hornear con un silpat o previamente engrasada y enharinada para que no se pegue al momento de hornear, dejando el lado del cierre hacia abajo. Con un tenedor pincha varias veces el rollo hasta el fondo, atravesando todas las capas de masa y relleno para que el vapor pueda salir durante la cocción y se cueza uniformemente por dentro, repite de nuevo todo el proceso con la otra masa y cuando tengas las dos listas en la bandeja de hornear barnízalas con el huevo que batiste adicionalmente. Hornea hasta que estén doraditos tus enrollados.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Espinacas en Porciones


Muchas de las recetas que llevan espinacas recurren al método de cocerlas al vapor para luego picarlas en un procesador o a cuchillo bien finitas. De hecho, así es como te las venden las grandes industrias, en porciones congeladas en formas de bolitas o montículos para que tomes por separado la cantidad que necesitas. Pero este método, a mi parecer, cuenta con dos inconvenientes: el primero es que pierdes todo el sabor fresco de las mismas durante la cocción, además de que oscurece mucho su color; el segundo es que parte del agua que absorbieron durante el proceso agrega humedad adicional que no necesitas a tu receta, junto con un ligero sabor amargo.

Uno de mis desayunos favoritos es la omelette de espinaca, la cual normalmente hacía con espinaca fresca picada en sustitución de la pre-empacada y congelada. De ahí nació la idea que hoy quiero compartir contigo, un simple método para trabajar con ellas para nada original (es decir, no descubrí el agua tibia), pero sí muy práctico y sano, con las mismas ventajas de las congeladas pero sin los inconvenientes arriba mencionados y por si fuera poco, sin todos los aditivos y preservativos que conllevan las elaboradas industrialmente. De hecho es así como las utilizo en dos de mis recetas favoritas donde son las protagonistas.

Para procesar tu espinaca simplemente separa las hojas de los tallos, lávalas muy bien con agua y un poquito de vinagre y deja que se seque completamente sobre un paño de cocina en un lugar muy ventilado, hasta que no tengan rastros de humedad. Colócalas en un procesador y pícalas usando el pulsador (no la máquina continuamente encendida para que no maltrate y muela las hojas) hasta obtener el tamaño de tu preferencia. Empaca tus espinacas en bolsitas, según las porciones que quieras, por ejemplo 1 taza o 3 cucharadas colmadas, y refrigéralas hasta por una semana o congélala para usos futuros. Una vez congelada solo tendrás que agregarla directamente a tu preparación durante la cocción y listo.
Un paquete de espinacas entero tallos y hojas de aproximadamente 500 gr te rendirá algo así como para 3 tazas.

viernes, 17 de junio de 2011

Pan de hamburguesas… con un gustito a brioche

Ummm!!! el pan casero es irresistible y, aunque a veces puede no salir perfecto o quedarte como una piedra, es mil veces mejor que el que compras en el supermercado, haz pan en casa que el esfuerzo siempre valdrá la pena y es la única vía posible de que, más pronto que tarde, obtengas el resultado que tanto anhelas. Estos bollitos de pan que hoy te traigo están hechos en mi batidora, la cual tiene una herramienta para amasar, pero puedes perfectamente amasarlos a mano si no cuentas con una máquina para hacerlos e incluso puedes usar el procesador de alimentos, siempre y cuando en el manual del usuario te diga que puedes utilizarlo para este fin, sin dañar el motor y el tiempo y forma de usarlo correctamente cuando amasas. Normalmente, cuando estudias panadería te enseñan que la materia grasa, mantequilla en este caso, debe ser agregada al final del proceso cuando se trata de una cantidad importante que pueda interferir con el desarrollo del gluten contenido en la harina de trigo, el cual es el responsable de la estructura final de tu pan, pero buscando recetas para hacer mis panecillos redondos tipo dely, perfectos para unas hamburguesas de buena calidad y apariencia glamorosa, encontré una en la cual la mantequilla es agregada desde el primer momento, derretida para su fácil incorporación, y de verdad quedan estupendos, con un ligero sabor y perfume a ella que me recuerdan al pan brioche. Acompaña una cena de gala con ellos y quedarás de lo mejor, porque no sólo puedes usarlo para ser relleno, sino que también cumplen su función de acompañantes en cualquier comida formal de la manera más vistosa.

Ingredientes
1 taza de leche ligeramente caliente, no hirviendo
7 gr de levadura instantánea
1/8 de taza de azúcar
125 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
1 huevo
1 cucharadita de sal
3 ½ a 4 tazas de harina todo uso
1 huevo batido con 1 cucharadita de agua para barnizar
Preparación
Coloca en el tazón de la batidora la leche caliente junto con la mantequilla para que se derrita. Mientras se enfría, coloca en un tazón 2 ½ tazas de harina, agrega la levadura y mézclala muy bien para que los gránulos se cubran de harina. Una vez fría la leche, agrega el azúcar y comienza a batir a velocidad media baja y con la herramienta de paleta hasta que se incorporen bien los ingredientes, agrega el huevo y sigue batiendo hasta que esté bien mezclado. En este punto, con la máquina en marcha a baja velocidad, ve incorporando la harina del tazón que contiene la levadura, una vez incorporada aumenta un poco la velocidad y bate por un par de minutos. Cambia la herramienta de paleta por el tirabuzón de amasar, agrega la sal y enciende la máquina a velocidad media, de a poco ve agregando el resto de la harina hasta completar las 3 ½ tazas, completarás el ciclo de amasado en el transcurso de 6 minutos y cuando la masa se haya despegado del tazón pero aún sea muy suave y pegajosa en las manos. Traspasa tu masa a un tazón limpio y ligeramente engrasado y cúbrelo con plástico de cocina para que leve 1 hora. Si tienes un gorro de baño plástico de esos que encuentras en los hoteles, son perfectos para cubrir el tazón a la hora del primer levado del pan.
Si estás haciendo el pan a mano, sigue el mismo procedimiento usando una cuchara de madera o paleta hasta integrar la mayoría de la harina (por lo menos 3 tazas), pasa la masa a un mesón sin harina adicional y continúa amasando solo agregando la cantidad restante de la harina citada en la receta, puedes agregar hasta las 4 tazas, pero siempre que agregues más harina deberás tomar en cuenta que obtendrás al final un pan más seco y quizás un poco más duro. Trata de mantener una masa manejable pero húmeda lo que significará que siempre podrá pegarse un poco a las manos y al mesón de trabajo. En última instancia puedes engrasar un poquito tus manos y el mesón para que te sea más fácil. Una vez amasada tu masa, traspásala a un tazón limpio como te indico en el párrafo anterior.
Al cabo de la hora, destapa la masa y con los puños cerrados presiona la masa hasta que se desinfle por completo lleva los extremos hacia dentro como para formar una bola, dale la vuelta y tápala de nuevo para que leve 1 hora más. Este proceso se llama desgasificar la masa y ayuda a la estructura final de tu pan.

Voltea tu masa sobre un mesón ligeramente engrasado, con la ayuda de las manos extiende la masa para formar un rectángulo, dobla la mitad hacia el medio y presiona ligeramente la masa con el canto de la palma para que se una, dobla la otra mitad por encima y presiona el borde para formar un cilindro. Con un cuchillo muy afilado, unas tijeras de cocina o un cortador de masa, divídelo en 8 porciones iguales. Estira ligeramente los bordes y llévalos hacia el centro presionando para que se peguen y forme una especie de bolita, con la juntara hacia abajo y la palma de tu mano en arco como si fuese una copa invertida, gira la masa sobre sí misma para terminar de formar la bolita de pan con la masa. Repite este proceso con cada una de ellas. Una vez termines con ellas, traspásalas con mucho cuidado a una bandeja de hornear engrasada, o con un silpat de fondo. Tapa tus pancitos con un plástico grande y engrasado para que no se pegue a la masa. Precalienta el horno a 375°F y deja levar otra vez por 45 minutos o hasta que hayan aumentado el doble de su volumen.
Transcurrido este tiempo, destápalos, barniza cada uno con el baño de huevo y agua y si gustas decóralo con semillitas de ajonjolí, amapola, girasol o sal gruesa. Puedes usar cualquiera que te guste o una mezcla de ellas. Hornea tus pancitos por aproximadamente 20 minutos hasta que estén doraditos. Retíralos del horno y déjalos enfriar en una rejilla o una tabla de madera.
Rinde 8 panecillos redondos
esta receta está modificada por la sopa de tomate, su versión original es de Bon Appetit

jueves, 16 de junio de 2011

Salsa BBQ… hecha en casa

A pesar de su origen incierto, hay registros sobre la salsa barbecue que se remontan al siglo XV cuando Colón la lleva a España desde la isla la Española, donde era usada como condimento de carnes que asaban los Taínos, nativos de las islas del Caribe, sobre unas parrillas de madera, método al que llamaban barbacoa y que luego pasa al inglés como barbecue. La primera salsa BBQ producida comercialmente fue hecha por The Georgia Barbecue Sauce Company, en Atlanta, y sale a la venta en Enero de 1909. Luego Heinz lanza la suya para el año 1940. Ampliamente usada por la cocina de los Estados Unidos y hoy día catalogada históricamente como una institución de ese país, esta salsa tiene una infinidad de variantes donde encontramos desde pasta concentrada de tomate, salsa kétchup, hasta vinagre y melaza dentro de sus ingredientes. Esta es mi versión de ella hecha en casa a la cual no le pongo tabasco, pero si te gusta ligeramente picante puedes agregársela y aumentar un poco la cantidad del rábano picante (horseradish).

Ingredientes
1 cebolla picada finamente
1 diente de ajo triturado
1 ¾ tazas de kétchup
1/3 taza de salsa inglesa
½ cucharada de ralladura de limón
3 cucharadas de jugo de limón
1 cucharadita de vinagre de sidra
2 cucharadas de papelón granulado o rallado
1 cucharada de melaza
1 cucharada de café instantáneo
1 cucharadita de horseradish (rábano picante)
1 cucharadita de mostaza en polvo
1 cucharadita de Sal de Araya Ahumada
2 cucharadas de aceite vegetal
Opcional: 1/8 cucharadita de salsa tabasco
Preparación
Calienta el aceite y sofríe el ajo y la cebolla a fuego medio hasta que este traslucida, agrega todos los demás ingredientes, menos el tabasco y cocina la salsa a fuego bajo por unos 20 minutos. Retírala del fuego, agrega el tabasco y mézclala muy bien. Permite que repose unos 15 minutos y luego utiliza tu salsa de la manera que gustes. Si tienes oportunidad, has siempre con unos días de antelación la salsa, esto le permitirá integrar y balancear mejor los sabores de sus ingredientes. Puedes conservarla en la nevera por un buen tiempo y también puedes congelarla.
Rinde 2 a 2 ½ tazas aproximadamente
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