Mostrando entradas con la etiqueta básicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta básicos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de marzo de 2016

Panquecas de yogurt con proteína…un rico comienzo para los días del fin de semana

Una de las cosas que más extrañaba cuando me ponía a “dieta” era un rico desayuno con panquecas, esos que eran súper abundantes llenos de harina de trigo y altos en azúcar, pero eso ya no es un problema. Cuando uno aprende a cocinar para un programa de salud donde buscas hacer más que una dieta, cambiar cosas en tu metabolismo y poder reiniciarlo, también cambian mucho los gustos y las necesidades que creías que tu cuerpo necesitaba. Una vez que empecé a sentir los cambios en mi organismo y a sentirme mejor que nunca comiendo cosas muy ricas sin agredir mi cuerpo, mi mente comenzó como loca a imaginar cambios en recetas tradicionales y llevar a cabo muchos experimentos divertidos para transformarlas en un platillo sabroso y saludable. Atrévete a jugar con tu comida, verás que la mayoría de las veces obtendrás platos muy buenos que te podrás comer y no tirarlos a la basura, además aprenderás muchísimo en el camino y abrirás tu mente a sabores nuevos.
Empieza por cambios sencillos como el caso de estas panquecas, en mi receta original utilizaba suero de leche, harina de trigo todo uso, azúcar, ralladura de limón, huevos y vainilla; como topping normalmente usaba mantequilla y syrup de maple de mala calidad, es decir, lo tradicional. Sustituí la harina de trigo por proteína en polvo, el suero de leche por yogurt griego, el azúcar por pasta de dátiles y mantuve el resto de mis ingredientes, en cuanto al topping cambié la mantequilla normal por mantequilla de almendras y el syrup artificial lleno de productos nocivos por miel de buena calidad. El cambio en esta receta es relativamente pequeño, pero de mucha importancia para el organismo y sobre todo como aprendizaje para las transformaciones en las recetas por venir.

Ingredientes
1 huevo
¼ taza de yogurt griego
2 cucharadas de proteína en polvo
¼ cucharadita de polvo de hornear
1 cucharadita de pasta de dátiles
½ cucharadita de vainilla
½ cucharadita de ralladura de limón
2 cucharaditas de aceite de coco + un poco para engrasar la plancha o sartén
Una pizca de sal marina
1 1/2 cucharaditas de mantequilla de almendras
1 cucharadita de miel

Preparación
Mezcla todos los ingredientes en un tazón y deja que tu mezcla repose unos 5 minutos, mientras se calienta bien la plancha o sartén de teflón donde harás tus panquecas. Ahora, sobre fuego medio bajo, engrasa con un poquito de aceite de coco la superficie de tu plancha y esparce un tercio de la mezcla; cocina por unos minutos hasta que empiecen a formarse agujeritos en la parte superior y estén doraditas, dales la vuelta y cocina por el otro lado hasta que estén doraditas también por ese lado y retíralas del fuego. Sirve tus panquecas con media cucharadita de mantequilla de almendras por unidad y una cucharadita de miel para el total de las panquecas.


Rinde 3 panquecas medianas (1 porción)

lunes, 29 de febrero de 2016

Pasta de dátiles… un edulcorante natural con las aventuras de las mil y una noche en su espalda


Si les cuento que hasta hace un mes para mí el dátil no era una de las frutas deshidratadas que consumía, es más, las veces que los probé fue en épocas navideñas, siempre integrados en tortas negras llenas de especies, y en algunos casos, dentro de alguna cesta llena de productos especiales y lujosos que le obsequiaban a algún conocido como regalo de navidad de una empresa de la cual era cliente.
Hasta ahora no sabía que es la fruta de una palmera, la cual no la deshidratan con azúcar ni sulfitos como muchas otras, sino que se seca directamente en la mata antes de ser recolectada y que, además, es considerada alimento básico en los países del Magreb (adaptación al español del árabe que significa “lugar por donde se pone el sol”, el poniente, la parte más occidental del Mundo Árabe, correspondiente a la región del Norte de África que comprende países como Marruecos, Túnez y Argelia) donde las tribus nómadas en sus largos viajes por los desiertos podían transportarlos fácilmente por su tamaño y sobrevivir por su carga energética. Los Dátiles forman parte de la cultura islámica y están ligados al Ramadán donde la tradición habla que el Profeta del Islam rompía el ayuno con un dátil, como símbolo de austeridad. Fueron los árabes los que extienden el uso y el cultivo de estos frutos de la palmera datilera por todo el mediterráneo, aprovechándolos en cualquier preparación dulce o salada, tanto en la alimentación diaria como en la medicina natural.
Pero como el que busca encuentra, investigando para mi recetario digital en el que estoy trabajando con la Dra. Lima, descubrí que gracias a su dulzor es un buen sustituto del azúcar, convirtiéndose en un edulcorante natural que además aporta fibra, potasio y fósforo; siendo cada vez más utilizado por las últimas tendencias de alimentación saludable. Además, esta pasta es también el sustituto perfecto para cualquier mermelada y combina extraordinariamente con el queso de cabra y algunos quesos madurados, por lo que puede ser un complemento ideal para cualquier mesa de quesos que compartas con tus invitados.


Ingredientes
250gr de dátiles sin semillas
2/3 taza de agua
Preparación
Coloca los dátiles en una taza pyrex bien compactados hacia el fondo, cúbrelos con el agua y caliéntalos por 2 ó 3 minutos en el microondas. Retíralos del horno y déjalos en el agua caliente por un lapso de 3 horas.
Pásalos al procesador junto con el agua y procesa hasta obtener una pasta suave y untable con la consistencia de una mermelada o jalea espesa. Envásala en un frasco de vidrio y mantenla siempre en la nevera. Tiende a obscurecerse un poco con los días, es normal.
Rinde 1 a 1,5 tazas

Tamaño de la porción: 1 cucharadita (5gr)

viernes, 23 de marzo de 2012

Pan de Campo Redondo… un aroma delicioso que llenará tu casa


un buen proyecto para hacer el fin de semana


¿Haz hecho pan alguna vez en casa? El olor al hornear el pan es mágico e irresistible, como mágico es su proceso en el horno. Sólo con harina, agua, sal y levadura creas este producto maravilloso que ha alimentado a la humanidad desde tiempos inmemorables. Hacer pan en casa es una de las tareas más reconfortantes que he hecho hasta ahora, deberíamos llamarlo panaterapia, porque el contacto con la masa y el proceso de amasado termina siendo muy relajante, como todo trabajo manual, y las caritas de los tuyos esperando a que salga del horno con ese aroma impregnando la casa y preguntando ¿ya está listo? ¿cuándo sale? es el mejor pago que pueda recibir un cocinero por su trabajo. Pero he de contarles que al principio como a todos, también me dio miedo enfrentarme al proceso de amasar el pan, ¿y si queda mal, y si me queda duro como una piedra? Pero por más duro que quede al principio (verás que no tanto, uno es su peor juez), su sabor y el orgullo de haberlo hecho por ti mismo contagiará a todos en casa y no te quedará otra que seguir practicando y, queridos míos, la práctica hace al maestro así que manos a la obra, mejor dicho a la masa. Quizás lo más difícil de lograr es que obtengas una costra crujiente que permanezca en el tiempo y que no se ablande un poco a las horas de haberse enfriado, la cual se debe a un baño de vapor que recibe la masa al entrar al horno panadero el cual tiene un dispositivo para ello y que al evaporarse empieza el proceso de secado durante la cocción de la capa externa del pan, obteniendo como resultado una costra crujiente y densa que algunos panes como el gallego o el campesino tienen. Pero eso es algo que se puede lograr en casa por distintos medios, de los cuales, mi preferido y con el que he obtenido mejores resultados, es hornear el pan dentro de una olla de hierro pesada y con la tapa puesta durante la mitad de la cocción, lo que los franceses llaman Cocote y es conocida en inglés por Dutch Oven, generando una cámara de vapor dentro de ella que simula a la perfección los hornos utilizados en una panadería. En fin, con costra o sin ella, hacer pan en casa es una aventura divertida que espero disfrutes en compañía de tus seres queridos un buen fin de semana.

Ingredientes
500 gr de harina todo uso
7 gr de levadura instantánea*
1 ½ cucharaditas de sal
350 ml de agua
Harina para enharinar la superficie de trabajo
Preparación
Amasando a mano: coloca en un tazón bien grande la harina y la levadura instantánea, mezcla ligeramente con las manos hasta que la levadura se esparza y desaparezca dentro de la harina, luego agrega la sal y repite el proceso. ¿Por qué hacemos esto? Para evitar que la sal entre en contacto directo con la levadura, detenga su proceso de levad. Una vez lista la mezcla, agrega el agua y con la de una cuchara de madera ve incorporando de a poco la harina hasta que forme una masa dispareja pero cohesionada.

Esparce un poquito de harina sobre un mesón de superficie lisa, vuelca la masa sobre el mismo, amasa estirando y doblando sobre si misma la masa por unos 10 minutos, hasta que te quedé bastante lisa y suave. Forma una bola con ella, traspásala a un tazón grande ligeramente engrasado para que no se pegue y cúbrela con un plástico (yo utilizo un gorro plástico de baño, de esos que usas para no mojarte el cabello cuando te bañas y que consigues fácilmente en las farmacias o perfumerías) o un paño de cocina húmedo para dejarla reposar por hora y media o hasta que doble su tamaño. En este momento comienza lo que llamaremos la fermentación inicial, que es el primer proceso de levado que llevara tu pan.
Una vez transcurrido el primer proceso de levado, prepara una cesta de pan colocando un paño de algodón encima de ella y espolvoreándolo muy bien con harina, reserva tu cesta en un lugar aparte. Ahora vuelve a volcar tu masa sobre el mesón enharinado y, con la ayuda de las yemas de tus dedos, estira suavemente un poco la masa aplastando y desinflando parcialmente las burbujas de aire que están dentro de la masa, no las pinches todas, hasta formar un cuadrado no muy grande. Muy bien, el paso siguiente será llevar las puntas hacia el centro como si doblaras un pañuelo y apretar suavemente para unir estas esquinas entre sí, vuelve aplanarla un poquito y repite esta operación unas 3 a 4 veces más. Este proceso crea una especie de red en la superficie que contendrá la forma de tu pan durante el segundo levado y el horneado. Permite que la masa repose un par de minutos, luego tómala con las manos y vuelve a llevar los extremos uno por uno hacia abajo y hacia adentro haciendo un poco de presión (pellizcándola) en la parte inferior para unirlos, como se formaras la capucha de un hongo, tensando la superficie superior un poco más. Una vez bien cerrada la masa por debajo colócala de nuevo en la mesa con dicho cierre hacia abajo y hazla rodar entre tus manos hasta formar una bola. Traspasa tu pan a la cesta que preparaste anteriormente colocando el área de cierre hacia abajo y cúbrelo con las puntas del paño que sobresalen. Vuelve a colocar tu gorro plástico por encima y deja que vuelva a levar por lo menos unos 45 minutos más o hasta que leve casi el doble de su tamaño. Este proceso de fermentación se le llama fermentación final y una vez que se inicie es bueno que pongas a calentar tu horno, con la olla tapada dentro de él, a unos 425°F, todo este tiempo de precalentamiento asegurará que tanto el horno como la olla mantengan la temperatura relativamente estable durante el proceso de horneado.


Amasando con la batidora: para hacerlo debes de disponer de una batidora que tenga un motor con capacidad (fuerza) de procesar masas con levaduras y ganchos especiales para ello. En mi caso cuento con una KitchenAid que tiene esta función y que verás en muchos sitios llamada como stand mixer. Pues bien, en esta máquina es muy sencillo, solo debes unir todos los ingredientes secos siguiendo las instrucciones arriba mencionadas, agregar el agua y poner en marcha la máquina con el gancho de amasar, en velocidad 2, por unos 5 a 7 minutos, luego sólo debes pasar la masa al mesón enharinado, formar rápidamente una bola con ella para luego colocarla en el tazón engrasado y seguir con el mismo procedimiento de fermentación inicial, formado del pan y fermentación final del amasado a mano.

Para hornear tu pan una vez terminada la segunda fermentación, saca con sumo cuidado del horno tu olla, la cual debe estar muy caliente, destápala y traspasa tu pan rápidamente a la cavidad de la misma una vez más con el cierre hacia abajo. Espolvorea con un poquito de harina la superficie de la masa y con un cuchillo bien afilado o con la ayuda de una hojilla (gilette) de las antiguas afeitadoras haz tres cortes de aproximadamente 2 cm, tápala de nuevo y devuélvela al horno. Hornéalo con la tapa puesta por unos 25 a 30 minutos, luego retira la tapa y continua el horneado dentro de la olla por unos 25 a 30 minutos más o hasta que esté bien doradito y que al golpear el pan por debajo este suene hueco (TOC,TOC).

Ya cocido, retira la olla del horno y el pan de la misma inmediatamente, déjalo enfriar sobre una tabla de madera o una rejilla antes de cortarlo, escucharas con empieza a crujir la concha y a formarse pequeñas grietas en la concha, eso se debe al cambio brusco de la temperatura en su exterior y la liberación de vapor que sale de su interior,  es lo que yo llamo y mi hijo siempre se ríe, ¡oye el pan esta cantando!!!
Tips: si no cuentas con esta olla para la elaboración del pan, siempre puedes hacerlo en una bandeja de hornear normal y corriente, después sólo con calentarlo un poco en el horno a 350°F le devolverás su característica crocante a la costra.
Tips: puedes congelar el pan que te sobre, así siempre tendrás a mano pan para sacarte de apuros. Para descongelarlo déjalo un rato fuera del freezer y luego caliéntalo en el horno un ratico.
Rinde 1 pan redondo

jueves, 16 de junio de 2011

Salsa BBQ… hecha en casa

A pesar de su origen incierto, hay registros sobre la salsa barbecue que se remontan al siglo XV cuando Colón la lleva a España desde la isla la Española, donde era usada como condimento de carnes que asaban los Taínos, nativos de las islas del Caribe, sobre unas parrillas de madera, método al que llamaban barbacoa y que luego pasa al inglés como barbecue. La primera salsa BBQ producida comercialmente fue hecha por The Georgia Barbecue Sauce Company, en Atlanta, y sale a la venta en Enero de 1909. Luego Heinz lanza la suya para el año 1940. Ampliamente usada por la cocina de los Estados Unidos y hoy día catalogada históricamente como una institución de ese país, esta salsa tiene una infinidad de variantes donde encontramos desde pasta concentrada de tomate, salsa kétchup, hasta vinagre y melaza dentro de sus ingredientes. Esta es mi versión de ella hecha en casa a la cual no le pongo tabasco, pero si te gusta ligeramente picante puedes agregársela y aumentar un poco la cantidad del rábano picante (horseradish).

Ingredientes
1 cebolla picada finamente
1 diente de ajo triturado
1 ¾ tazas de kétchup
1/3 taza de salsa inglesa
½ cucharada de ralladura de limón
3 cucharadas de jugo de limón
1 cucharadita de vinagre de sidra
2 cucharadas de papelón granulado o rallado
1 cucharada de melaza
1 cucharada de café instantáneo
1 cucharadita de horseradish (rábano picante)
1 cucharadita de mostaza en polvo
1 cucharadita de Sal de Araya Ahumada
2 cucharadas de aceite vegetal
Opcional: 1/8 cucharadita de salsa tabasco
Preparación
Calienta el aceite y sofríe el ajo y la cebolla a fuego medio hasta que este traslucida, agrega todos los demás ingredientes, menos el tabasco y cocina la salsa a fuego bajo por unos 20 minutos. Retírala del fuego, agrega el tabasco y mézclala muy bien. Permite que repose unos 15 minutos y luego utiliza tu salsa de la manera que gustes. Si tienes oportunidad, has siempre con unos días de antelación la salsa, esto le permitirá integrar y balancear mejor los sabores de sus ingredientes. Puedes conservarla en la nevera por un buen tiempo y también puedes congelarla.
Rinde 2 a 2 ½ tazas aproximadamente

viernes, 3 de junio de 2011

Antipasto de caraotas mixtas… una relación ganar-ganar

La forma más sencilla y económica de agregarle valor nutricional a tus comidas diarias definitivamente es incluir las legumbres como una fuente sana de proteínas. Puedes disfrutarlas solitas con un poquito de aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta; hacer de ellas un antipasto más diverso agregando ajo, perejil, además se hace en un dos por tres. Si no tienes caraotas precocidas y pimentones asados en la nevera, lo cual sería un poco más sano y sin tantos conservantes, puedes comprarlos enlatados y con simplemente con mezclar todo en un tazón tendrás un platillo donde el que ganas eres tú. Yo por mi parte siempre cuento con este antipasto en la nevera, si es hora de almuerzo y no he cocinado aún lo mezclo con un tomatico, aguacate y un atún enlatado, un huevo cocido o queso de cabra. Agrega otras legumbres como lentejas, garbanzos o incluso mezcla las caraotas blancas con negras y obtén lo que llamamos en Venezuela una combinación dominó, el límite de colores y sabores puede ser infinito, sólo deja volar tu imaginación para que te lleve a lugares que aún no has conocido.

Ingredientes
1 pimentón asado en julianas finas (del color que prefieras)
1 diente de ajo pequeño finamente picado
½ cucharadita de perejil liso picadito
Sal, pimienta, aceite de oliva y vinagre de vino blanco al gusto.
Puedes sustituir el vinagre de vino por un buen vinagre balsámico y además agregar albahaca y orégano fresco o seco.
Preparación
Mezcla todo en un tazón y guárdalo en un recipiente hermético o un lindo frasco de vidrio con tapa en tu nevera. Bien conservado con la ayuda del aceite y el vinagre tu antipasto puede durarte por lo menos una semana en el refrigerador.
Rinde 3 tazas

también puedes encontrar esta receta en... La Sopa de Tomate Light

martes, 31 de mayo de 2011

Caldo de Mariscos… un tesoro en el congelador

 Para incrementar nuestras herramientas como cocineros es de mucha utilidad aprender primero cosas básicas que mejoraran y llevaran a otro nivel nuestros platos finales, el objetivo de cualquier caldo, si te tomas el trabajo de prepararlo, es enriquecer potenciando los sabores y dándole profundidad a tu receta. Inténtalo y verás recompensado el esfuerzo de tu trabajo, además de que muchos de ellos son realizados con ingredientes como huesos y conchas que seguramente descartarías sin tener el conocimiento para  aprovecharlos. Con este caldito de mariscos hecho a partir de las conchas y cabezas de tus camarones o langostinos puedes realizar muchísimas recetas desde una rica crema de mariscos, una sopa fosforera, risottos, paellas, además de salsas y muchos más. El truco para tener siempre de este aromático fondo en tu congelador es aprovechar el día que llegan frescos a tu mercado de costumbre, comprar una cantidad considerable de camarones, pedir ayuda a una persona amiga o a un familiar para pelarlos si lo prefieres y preparar una gran olla de caldo con las conchas, para luego de haberse enfriado dividirlo en porciones y congelarlo, así otro día que lo necesites lo tendrás a mano y si ya no te quedan camarones limpios no importa porque puedes comprarlos ya limpios y utilizarlos en tu receta. Otra solución que aplico, sobre todo cuando no puedo disponer de tanto tiempo y de dinero extra para compra una gran cantidad, es que cada vez que compro camarones enteros, los pelo y todas esas conchitas las voy guardando en una bolsa en el congelador, cuando ya tengo una cantidad considerable o se me ha agotado mi fondo de mariscos, simplemente las descongelo y preparo más caldo. Espero que disfrutes del sabor de esta sencilla receta como yo he disfrutado de compartirla contigo, no dudes en escribirme si tienes alguna duda o sugerencia que a tu criterio pueda mejorarla para beneficio de todos.
Ingredientes
1 kg de conchas y cabezas de camarón o langostinos
1 zanahoria grande
3 tallos de celery, 2 de ellos despojado de las hojas
2 tallos de perejil liso
1 ajo porro grande
3 dientes de ajo
1 cebolla mediana
2 ajíes dulces
150 ml de brandy
150 ml de vino blanco seco
2 litros de agua
2 hojas de laurel pequeñas
10 a 12 granos de pimienta negra entera
2 cucharadas de pasta concentrada de tomate
4 cucharadas de aceite de oliva
Un poquito de sal y pimienta molida
Preparación
Escurre bien las conchas de tus camarones para que no agreguen agua a la olla al momento de dorar las conchas. En una olla grande para sopa, calienta el aceite de oliva pica toscamente tus vegetales e incorpóralos al aceite, saltéalos durante un par de minutos y agrega las conchas de los camarones, remuévelos para mezclarlos con tus vegetales y permite que se cocinen hasta que cambien de color, una vez en este punto agrega la pasta de tomate, un par de minutos después agrega el brandy y cuece todo hasta que se haya evaporado casi en su totalidad, incorpora el vino permitiendo que también se evapore un poco y después el agua y las especias. Cuece tu caldo por aproximadamente 45 minutos a fuego medio y con la olla destapada, retirando ocasionalmente la espuma que se forme en la superficie.
Una vez terminada la cocción, cuela el caldo apretando tanto las conchas como los vegetales contra el colador para extraer la mayor cantidad de líquido y sabor posible. Deja que se enfríe para luego dividirlo en las porciones que quieras y congelarlo o utilizarlo de inmediato en la preparación de una receta.
Rinde aprox 1,5 litros


puedes encontrar esta receta en... La Sopa de Tomate Light

jueves, 26 de mayo de 2011

Caldo de Res… amor a primera vista

“O fondo de res” como es llamado en el lenguaje de los cocineros profesionales, es un caldo hecho a base de huesos de lagarto, hueso blanco o cualquier combinación de ellos previamente tostados en el horno, los cuales le aportan un aroma especial y un color dorado obscuro. Recuerdo que fue una de mis primeras clases prácticas cuando empecé a estudiar cocina, quedé prendada de su perfume a tal punto que lo hacía semanalmente con la excusa de practicar desenfrenadamente mi nueva actividad. Mi congelador se llenaba de tal manera de envases plásticos contenedores del preciado líquido que pasábamos semanas después comiendo todo tipo de sopa, risotto, salsa o platillo en cuya receta estuviese citado como ingrediente. Este caldo puede hacerse un domingo en casa tranquilamente sin ocupar tanto tiempo, de hecho picar tus vegetales, colocar los huesos encima y llevarlos a un horno muy caliente para tostarlos te llevará 15 minutos de preparación más una hora de cocción, para luego colocarlo todo en una cacerola grande de sopa, cubrirlo con agua y dejar que se cueza por 3 a 4 horas a fuego bajo mientras tú te dedicas a otra cosa. Aunque muchos libros de alta cocina hablan de clarificar el caldo de res, mediante una segunda cocción a la que se le agregan huevos enteros para que al coagularse las claras atrapen todas la “impurezas” que flotan en él y obtengas un caldo perfectamente cristalino parecido al jugo de manzana estadounidense, la realidad es que en muchos restaurantes no se cumple el proceso de clarificado y, a decir verdad, yo ya no lo hago siempre en casa y sigo preparando mis recetas con este rico caldo sin verse afectados el sabor ni la calidad de mis platos, por lo tanto ese será un proceso que te explicaré más adelante para tu cultura general y seas tú el que decida si llevarlo a cabo.

Ingredientes
1, 5 Kg de huesos de res*
1 cebolla grande
1 zanahoria grande
1 tallo de celery con sus hojas
1 tallo de ajo porro completo
1 tallo de cebollín completo
2 dientes de ajo enteros
Unas ramitas de perejil
10 granos de pimienta negra entera
1 hoja de laurel
2 cucharadas colmadas de pasta concentrada de tomate
3 litros de agua
*Usa una mezcla de huesos de res de ser posible que tengan algo de carne aún adherida, yo por ejemplo uso huesos de lagarto y chuleta de res y en algunas ocasiones también lo que llaman hueso blanco, aunque este último por lo general no trae restos de carne. A veces solo uso huesos de lagarto y los compro como ossobuco o lagarto con hueso,  retirando parte de la carne que uso para otras preparaciones.
Preparación
Precalienta el horno a 425°F y pica toscamente todos tus vegetales. Sobre una bandeja de hornear coloca la cebolla, el celery, el ajo porro, el ajo, las zanahorias y extiéndelos a lo largo de la misma como en una especie de colchón sobre los cuales irás colocando los huesos de res a medida que los vayas frotando con la pasta concentrada de tomate, hornea tus huesos por 1 hora volteándolos a la mitad de la cocción. Una vez dorados traspasa todo a una cacerola grande y cúbrelos con el agua, agrega el cebollín, la hoja de laurel, el perejil y los granos de pimienta, lleva al primer hervor a fuego fuerte para luego bajar la temperatura al mínimo y dejar que se cueza tu caldo por 3 a 4 horas destapado. Ve retirando de vez en cuando toda la espuma que pueda formarse en la superficie con la ayuda de un cucharón o espumadera.
Una vez listo, cuélalo apretando bien las verduras contra el colador para extraer de ellas el máximo de líquido, permite que se enfríe y llévalo por una noche a la nevera, antes de congelarlo o utilizarlo en tu receta, retira toda la grasa solidificada en la superficie. Congela tu caldo en envases herméticos de diferentes tamaños, para 1 taza, dos tazas o medio litro y también puedes hacerlo en una hielera y disponer de el en cubitos para cuando lo necesites. Si usas el método de la hielera, es recomendable que una vez congelados los saques de las mismas y los almacenes en bolsas herméticas dentro de tu congelador.
Rinde 6 a 8 tazas de caldo
Truco: verás muchas recetas de caldo de res en el cual ponen un saquito llamado bouquet garní lleno de hierbas aromáticas como tomillo, romero entre otras. Compartiré contigo una enseñanza de mi profesor de cocina, si te restringes de colocarlo durante la cocción de tu caldo obtendrás un fondo neutro al cual podrás perfumar después con la hierba o especia que necesites en el momento de utilizarlo en tu receta. Así cuando lo necesito para una sopa de cebolla lo puedo perfumar con tomillo y nuez moscada; y si lo uso para un risotto de hongos los puedo aromatizar con romero o alguna otra hierba o especia. 

sábado, 7 de mayo de 2011

Tortilla española con chorizo… cómo vivir sin ella

Creo que la tortilla de papas es uno de los platos de España que, al igual que la paella, ha cruzado más fronteras. Sólo de papa o en combinación con chorizo, pimientos o lo que más te guste, es la compañera ideal de un plato de fiambres y aceitunas para cualquier reunión junto con unas cubatas, cervezas o una refrescante sangría. Esta receta que comparto hoy con ustedes, me la enseño a hacer una amiga española de mi mamá en una oportunidad, después de comentarle que en casa de Bertha que vive en España y quien hace una tortilla espectacular, me la servía con unas delgaditas ruedas de tomates con sal, aceite de oliva y un buen pan gallego. Mi esposo siempre me dice que comer pan con pan (papas) es comida de locos, pero yo pienso que hay que estar locos para no comerse una rebanada o quizás un poco más con este delicioso platillo, sino que lo digan en España de donde vino una franquicia que estuvo en Caracas ya hace mucho tiempo llamada Bocatas, la cual servía un extraordinario sándwich de tortilla de papa en que al pan le frotaban tomate y un poquito de aceite de oliva.

Ingredientes
5 papas medianas
1 cebolla grande
6 huevos
85 gr de chorizo español
Sal
1 ½ tazas de aceite vegetal para freír
Preparación
Corta las papas y las cebollas en láminas delgadas no muy grandes en diámetro, mézclalas con un poco de sal y resérvalas juntas en un tazón sin agua. Calienta el aceite directamente en el sartén donde vas a cocer tu tortilla, agrega la combinación de papas y cebolla y fríelas a fuego medio bajo. Remueve de vez en cuando para que la cocción sea pareja y no se doren tus papas, no deben quedar doradas.

Mientras tanto pica el chorizo en láminas delgadas y en un tazón grande bate ligeramente los 6 huevos. Sabrás que tus papas están cocidas cuando al pincharlas con un tenedor estén suaves y se rompan fácilmente, agrega las láminas de chorizo y cuece por un par de minutos para luego con ayuda de una espumadera o cuchara colador sacar tu mezcla de papás del sartén e incorpóralos al tazón de los huevos directamente. Una vez traspasada toda, pisa un poco las papas con un tenedor y remueve bien para que el huevo cubra todo uniformemente, incorpóralo todo de nuevo al sartén y a fuego medio bajo cocina tu tortilla hasta que esté dorada por ambos lados. 

Para darle la vuelta a la tortilla los españoles usan un plato de la vajilla diaria de la casa, verás que esa técnica no es tan difícil de realizar y te ahorra el dinero de comprar un sartén doble. Te explico: usando una espátula recorre todo el borde de la tortilla para asegurarte que no esté pegada al sartén, tomas el plato y cubres tu tortilla y con mucho cuidado le das la vuelta para que esta caiga sobre el plato, una vez allí sólo tienes que deslizarla nuevamente al sartén, empujar los bordes hacia adentro para que queden redondeados y terminar de cocerla por esa cara. Una vez lista deslízala con la ayuda de la espátula a un plato limpio de servicio.
Rinde de 6 a 8 porciones

viernes, 6 de mayo de 2011

Un clásico que jamás pasará de moda

Las fresas con chocolate son una de las exquisiteces más famosas del mundo entero que, junto a una copa de champagne o de oporto, dejará sin habla hasta el comensal más exigente. Si no cuentas con un postre de altura para esa comida especial, esta opción será garantía de éxito entre tus invitados y tú no tendrás que mortificarte entre recetas de cocina, horas de cocción y de refrigeración para obtener el postre perfecto. Pero si no puedes esperar la ocasión, no tienes que privarte de este riquísimo lujo en una tarde de trabajo en tu oficina, lo único que tendrás que hacer es sustituir el licor por un necesario vaso de agua refrescante para acompañar tus fresas, un microondas para derretir tu chocolate y después una buena taza de café. Esta dulce merienda te dará una carga de energía extra para el resto de la jornada antes de irte a casa.

Ingredientes
6 ó 8 fresas enteras
30 gr de chocolate negro
Palillos para sujetar tus fresas
Preparación
Lava bien tus fresas, sécalas con un papel de cocina y trínchalas con los palillos de madera. En un refractario pequeño de vidrio coloca tu chocolate y derrítelo en el microondas calentándolo en lapsos repetidos de no más de 30 segundos cada uno para no quemar el chocolate, remuévelo bien cada vez para derretirlo uniformemente. Ahora sólo tienes que sumergir cada fresa a medida que vayas comiendo.
Rinde 1 porción

martes, 26 de abril de 2011

Ajos Asados... irresistibles


La primera vez que supe de esta receta fue hace como 15 años, en un programa de televisión que pasaban por Discovery  Channel, en el que una Chef asaba los ajos para luego exprimirlos como un tubo de pasta dental, obteniendo una crema sedosa con un sabor mucho más dulce y delicado en comparación con el ajo crudo. Esta receta es muy sencilla, deliciosa y puede ser una manera extraordinaria de disfrutar de este aromático bulbo, puedes usarlo como una pasta y untar unas tostaditas o mezclarlo en tu aderezo de ensalada favorito, o si prefieres los dientes enteros como ingrediente en otro platillo.



Para asar tus ajos simplemente corta la parte superior de la cabeza completa, colócala sobre un papel de aluminio, sazona con sal gruesa, pimienta y aceite de oliva, opcionalmente puedes agregar alguna hierba aromática de tu gusto como romero, tomillo, etc. Cierra el papel de aluminio cubriendo completamente tu ajo y hornea a 375°F hasta que estén suavecitos al tacto al apretar el saquito de papel de aluminio.

puedes encontrar esta receta en... La Sopa de Tomate Light

miércoles, 6 de abril de 2011

Flaquitas

Estas bases para enrolladitos, al que yo llame flaquitas, no es más que un huevo batido hecho en una plancha, similar a una omelete y la cual viene a sustituir una crepe hecha con harina. Es perfecta para hacer unos wraps rellenos de lo que más te guste, además puedes agregarle al huevo cualquier especia, hierba aromática o sofrito, para conseguir unas flaquitas muy coloridas y de distintos contrastes de sabores. Son perfectas frías, lo cual, lo hace muy conveniente para hacer pasapalos o una deliciosa merienda para llevar. Puedes desayunar con ella, quedan muy ricas con requesón de cabra natural y mermelada de frutos silvestre (fresa, mora, frambuesa o una mezcla de ellas) y si la usas como crepe dulce, en vez de agregar sal al momento de batir el huevo cambia por azúcar.

Para hacer cada flaquita necesitas un huevo, sal y pimienta solamente. A menos que hayas decidido agregar otro ingrediente adicional, como yo en estas fotos, al cual le agregue ciboulette, una especie de cebollín pequeño y más delicado. Aplica el aceite con un papel absorbente a un sartén y caliéntalo, yo utilizo uno cuadrado pequeño, para que al enrollar mi flaquita, tenga el mismo tamaño por todos sus lados. Cocina hasta que esté ligeramente dorada, dale la vuelta y cocina unos segundos por el otro lado. Retírala del sartén y repite deja que repose hasta que este fría antes de rellenarla.
puedes encontrar esta receta en... La Sopa de Tomate Light

miércoles, 30 de marzo de 2011

una divina alternativa... Tomates Confitados

Los tomates confitados  tienen una textura más suave y un sabor más delicado que los tomates secos. El sólo contarles cómo hacerlos ya me hace la boca agua, el aroma con que  llenarán tu casa al hornearlos hará de este plato un básico en tu cocina y en tu despensa. Cuando marines tus tomates con la sal y el azúcar para extraer parte del líquido que contienen, agrega la combinación de hierbas y especies que más te guste… ajo y albahaca, tomillo, o hierbas de Provenza y pimienta, o simplemente hacerlos al natural, tu imaginación es el límite. Puedes usarlos para cualquier receta en la que requieras tomates secos. Son deliciosos como parte de un antipasto, con la pasta, el risotto, una ensalada y en unos extraordinarios sandwichs.

Ingredientes
24 tomates
8 dientes de ajos
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de azúcar
1/8 taza de aceite de oliva
½ cucharada de hierbas de Provenza
Aceite de oliva adicional para la cocción y para almacenarlos (opcional)
Preparación
Pica en cuartos tus tomates, no los peles, retira el corazón con las semillas y descártalas, pela los dientes de ajo y pícalos en tiritas. Coloca tus cuñas en un bowl grande, agrega la sal, el azúcar, el ajo, el aceite, las especias y mézclalo todo muy bien. Cubre tu bowl con papel plástico y refrigéralos por 24 horas.

Transcurrido este tiempo, saca tus tomates y deja que tomen temperatura ambiente. Pasa las cuñas junto con los ajos a otro bowl y descarta el líquido de maceración. Precalienta el horno a 300°F y engrasa ligeramente dos bandejas de hornear, puedes o no forrarlas con papel de aluminio o colocar un silpat sobre ellas, si lo tienes no te hace falta engrasar la bandeja de hornear. Distribuye los tomates, con la piel hacia abajo, sobre las bandejas y sobre ellos, los ajos. Puedes verter opcionalmente un hilito de aceite de oliva antes de meterlos al horno.
Cuece tus tomates por aproximadamente 2 horas, apaga el horno y deja que se enfríen dentro de él. Una vez fríos traspásalos a un envase o frasco hermético, y si lo deseas, agrega un poquito más de aceite de oliva sobre ellos, esto permite que se conserven por más tiempo en tu nevera. Ahora sólo tienes que preparar con ellos tu receta favorita.

Rinde  1 a 1½ frascos medianos (como el de mayonesa) aproximadamente



jueves, 17 de marzo de 2011

Pimentones asados


El pimentón asado es uno de los vegetales precocidos más utilizados en la cocina a la hora de preparar distintos platos. En el mercado los puedes conseguir ya listos de muchas maneras, conservados en aceite, en vinagre, enlatados o en frascos, incluso aliñados con ajo. También puedes conseguirlos de dos variedades, pimientos morrones y pimientos de piquillo, este último, es una variedad española de pimentones, o pimientos como ellos los llaman, que acá en Venezuela no los puedes conseguir frescos en crudo.
En esta oportunidad, una vez más, te propongo que hagas tu mismo tus pimentones morrones asados en casa, son deliciosos y fáciles de hacer, para lo cual te ofrezco dos métodos. Puedes elegir distintos colores como los verdes, rojos o amarillos o combinarlos para un platillo colorido, además de variar la forma de conservarlos.
El primero es asarlos en el horno, método más cómodo si vas a cocer una gran cantidad. Para ello sólo tienes que lavar bien tus pimentones, colocarlos sobre una bandeja de hornear, opcionalmente envuelta en papel aluminio para facilitar su limpieza, y asarlos a 400°F hasta que aparezcan manchas ennegrecidas en su piel y se arruguen un poco. El tiempo de cocción varía de acuerdo al horno, pero es aproximadamente 30 minutos. Es conveniente que les des la vuelta a la mitad de la cocción, para que se cuezan uniformemente. Una vez listo, apaga el horno y mantenlos ahí, con la puerta cerrada, por un ratito hasta que enfríen un poco, el vapor que se crea en el horno te facilitará la tarea a la hora de retirarles la piel.

El segundo método es quemarlos directamente en la hornilla, más apropiado si haces una pequeña cantidad. Este opción es bastante rápida, además le da un ligero sabor ahumado y más carácter a tus pimentones. Para asarlos en la hornilla de la cocina, lava tus pimentones y colócalos sobre el fuego girándolos a medida que se va quemando la piel y se pone bien negrita, como la ceniza. Una vez estén bien negros por todos sus lados, pásalos a un bowl aún calientes y tápalos con papel plástico, papel de aluminio o un plato, si así lo prefieres, y déjalos enfriar un poco, igual que en el horno, el vapor que se forma al dejarlos reposar un ratito te ayudara a retirar la piel más fácilmente.

Por último, ya sea el método que hayas elegido para cocerlos, pela tus pimentones, ábrelos sobre un plato y retira el corazón de los mismos, las venas y todas las semillas que hay en el interior. No descartes el líquido o jugo que mana de los pimientos, cuélalo si tiene algún residuo de piel o semillas e intégralo al frasco o envase donde decidas conservarlos. Refrigéralos y utilízalos en tu receta preferida en la que necesites pimentones asados.
puedes encontrar esta receta en::: La Sopa de Tomate Light

miércoles, 16 de marzo de 2011

Grillando Berenjenas y Calabacines


Estos maravillosos vegetales los puedes preparar casi de cualquier modo pero, en esta oportunidad, comparto contigo una de las formas que más me gusta… grillados. A partir de este punto los utilizo tal como salen del grill o plancha, como acompañante de mis platos favoritos, solitos con un poquito de mayonesa de aceite de oliva; con aceite, vinagre balsámico sal y pimienta a maneras de un carpaccio de vegetales, o los uso como base o ingrediente en otra preparación.
Para grillarlos, rebana finamente tus berenjenas y calabacines, puedes hacerlo de manera longitudinal, es decir a lo largo o, como puedes ver en la fotografía, en ruedas transversalmente. Seguidamente rocíalas con aceite de oliva y llévalas al grill o plancha bien caliente, previamente engrasada con un papel de cocina, y un poquito de aceite para que no se peguen. Rocía de nuevo con un poquito de aceite, si no lo hiciste anteriormente por ambos lados.

Si estas usando un grill, puedes darle un acabado muy bonito a la vista a tus vegetales, cruzando las marcas en forma de red. Para eso pon tus rebanadas a grillar, dale la vuelta de manera que las marcas queden en el mismo sentido de ambos lados, luego vuelve a voltear tus vegetales rotándolos 90° para que ahora las marcas queden horizontalmente. Por último vuelve a voltearlos de manera que queden otra vez horizontalmente por ambos lados, guíate con las fotografías. Esta manera de grillarlos da un poco más de trabajo, pero bien vale la pena cuando ves tus vegetales bien presentados, los convierte en un plato mucho más apetitoso.

Si cuentas con poco tiempo o no tienes mucha paciencia para grillarlos, puedes hacerlos en una plancha recta o budare, o también en el horno, sobre una bandeja de hornear, sólo tienes que darle vuelta una vez para cocer por ambos lados.


puedes encontrar esta receta en... La Sopa de Tomate Light
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Entradas populares

Gracias por tu Visita

FeedBurner FeedCount