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miércoles, 9 de marzo de 2016

Trufas de chocolate negro con crema de coco… la caballería al rescate

Las trufas de chocolate cubiertas de cacao en polvo tienen su origen en Bélgica y deben su nombre a su parecido con las trufas (hongos) que crecen debajo de la tierra en regiones de Francia e Italia, las cuales, son desenterradas por cerdos y perros entrenados especialmente para eso.
Siguiendo el programa “Reinicia tu metabolismo, comiendo para una vida mejor” de la Dra. Maru (www.maxvitae.com) y luego de hacer para ella y su programa el recetario de la primera fase, descubrí (seguramente pensarás que tarde, jaja) que me gustaba la crema de coco y que, además, en muchos casos, es el sustituto más saludable que existe para a crema de leche; no sólo por el problema que sufren muchas personas al ser intolerantes a la lactosa, sino que agrega un gran valor nutricional a tus comidas por ser rica en sales minerales, ácido fólico, calcio, magnesio, potasio y vitamina B, entre otras. Se pensó durante mucho tiempo que su grasa era dañina, pero estudios recientes demostraron que sus grasas son más bien de excelente calidad y que su consumo nos ayuda a combatir enfermedades cardiovasculares.
Ahora dile a una chocohólica como yo que, además de los beneficios ya conocidos del chocolate negro, comer trufas con crema de coco son la medicina de última generación que necesitas, convirtiéndolas en la caballería que necesitamos para rescatarnos de caer en viejos hábitos cuando la necesidad de algo dulce apremia para acompañar un café o el té de la tarde.

Ingredientes
120gr de crema de coco (no leche de coco)
300gr de chocolate negro al 60%
1 cucharadita de café instantáneo
1 cucharadita de vainilla líquida
1 cucharada de aceite de coco
1 1/16 cucharadita de sal marina
2 cucharadas de cacao en polvo, 4 cucharadas de coco rallado o cualquier tipo de fruto seco tostado y triturado (almendras, maní, avellanas o el que más te guste)
Preparación
Pica en trocitos pequeños el chocolate, colócalo sobre un tazón pyrex, agrega el resto de los ingredientes y ponlos sobre una olla con unos 3 dedos de agua caliente a baño maría sobre un fuego bajo. Es importante que el fondo del tazón que contiene el chocolate no toque directamente el agua, para asegurarnos de no quemar el chocolate mientras lo derretimos y calentamos toda la preparación. Mientras se derrite el chocolate ve mezclando suavemente para que se incorporen bien todos los ingredientes; una vez derretido, retíralo del fuego y deja que se enfríe a temperatura ambiente, luego cubre el tazón con papel film (envoplast) y refrigera la mezcla por lo menos 2 ó 3 horas en la nevera para que endurezca.
Para hacer las trufas, coloca sobre un platico hondo el cacao en polvo, el coco o los frutos secos molidos, retira la mezcla de la nevera y con la ayuda de una cuchara de sopa (yo uso una de esas que sirven para colocar las mezclas de galletas o para hacer bolitas de helado pequeña) o una para sacar bolitas de melón, toma porciones del chocolate medianas y ruédalas entre tus manos para formar una bola lo más redonda posible e inmediatamente ruédala por el cacao en polvo, el coco rallado o los frutos secos que hayas elegido, hasta cubrir toda la superficie. Traspasa las trufas ya listas a un envase hermético y refrigéralas. Retira tus trufas de la nevera unos 10 minutos antes de servirlas para que pierdan el frío. Si te parecen que aún están un poco duras, no te angusties, esta mezcla suele ablandarse muy rápido y de seguro mientras sirves el café o el té para acompañarlas ya estarán más suaves. Una vez en la boca se funden muy rápidamente.

Rinde 18-20 trufas

viernes, 4 de marzo de 2016

Batatas con tocineta y huevos fritos… pasando del desayuno al brunch un domingo cualquiera

Y es que el domingo es el día para flojear en la cama hasta tarde, cuando no hay prisa para terminarse el café y el desayuno puede ser fácilmente entre 11 y 12. Inspirada en una hermosa canción que rueda por ahí de Diego Torres con Rubén Blades, el domingo pasado hicimos un brunch en casa con estas ricas batatas con tocineta crujiente. Conocidas como “home fries” por los estadounidenses (típicas para el desayuno en algunas zonas) y como “patatas a la pobre” en España, sirvieron de cama para unos huevos fritos, terminando con un gran plato de fruta fresca y un par de horas de risas y cháchara amena con cafecito recién colado.
No dejes pasar el tiempo que tienes en este mundo sin disfrutar de unas buenas horas en familia un domingo cualquiera, esa es y será siempre tu gasolina para seguir adelante ante las dificultades y los tiempos difíciles, y como ves, no siempre hace falta gastar una fortuna para disfrutar de una rica comida.

Ingredientes
120gr de tocineta picada en dados medianos (40gr por persona)
3 batatas medianas peladas y picada en dados medianos
6 huevos
2 cucharaditas de aceite de coco
Sal y pimienta al gusto*
Perejil liso picadito

Preparación
Precalienta el horno a baja temperatura… unos 200°F. En un sartén antiadherente calienta a fuego medio el aceite de coco, incorpora las batatas picadas y los dados de tocineta, condimenta con pimienta, tapa y baja el fuego. Cuece todo por unos 10 a 15 minutos, removiendo de cuando en cuando, hasta que ambas estén doraditas. Traspásalas a un platón refractario o bandeja de hornear y mételas al horno para que se mantengan calientes mientras fríes los huevos.
Sube el fuego y en el mismo sartén donde hiciste tus batatas fríe los huevos de dos en dos. Para servir, coloca 1/3 de la preparación de las batatas en cada plato, coloca por encima los huevos, sal pimienta los mismos y espolvorea con el perejil picadito. Sirve de inmediato.
*Para este tipo de preparación no suelo agregar sal a las batatas para que contraste su dulzor junto a la tocineta salada. Solamente salo los huevos por separado al momento de hacerlos.
Rinde 3 porciones

martes, 1 de mayo de 2012

Filetes de pollo con salsa de manzana y sidra al sartén… manzana al cuadrado



Uno de los platos más comunes que uno aprende a realizar en la escuela de cocina son filetes o cortes sin hueso de primera calidad de carne de res, cerdo, cordero, aves o pescado; los cuales son dorados relativamente rápido (dependiendo del género elegido) y servidos con una salsa hecha a último minuto, reduciendo los líquidos de cocción sobre el fondo caramelizado que queda el sartén junto con algún tipo de alcohol (vino, vermouth, champaña, oporto, etc.), hierbas aromáticas y/o vegetales finamente picados y espesadas con crema de leche, harina, almidón o emulsionadas con mantequilla muy fría para volverlas tersas y sedosas. Este tipo de salsas son conocidas cómo salsas rápidas, salsas al sartén (pan sauces or gravy en inglés) y son las más utilizadas por los chefs de grandes restaurantes a lo largo del mundo, de ellas seguramente reconocerás el Steack a la Pimienta y la salsa de Mantequilla Tosatada o Avellanada utilizada en pastas y pescados. Son tan sencillas de hacer que tú también podrás lucir un plato de restaurant en tu mesa con esta receta que te da el sabor de la manzana reforzada con la sidra y que es una perfecta acompañante tanto del pollo como del cerdo. Bon Appetit.
Ingredientes
8 filetes delgados de pollo sacados de 4 pechugas medianas de pollo*
½ manzana roja mediana
2 echalotes picados los más finos y pequeños posibles
1 taza de sidra
2 cucharaditas de mostaza a la antigua**
2 cucharadas de mantequilla helada
2 cucharaditas de jugo de limón
2 cucharaditas de aceite vegetal de canola
Sal y pimienta al gusto
Harina de trigo para espolvorear el pollo
*Puedes pedirle a tu carnicero que te prepare los filetes de pollo o comprar las 3 pechugas de pollo sin hueso y dividirlas lo más parejo posible en dos cada una.
**La mostaza a la antigua la puedes conseguir en el supermercado y no es más que la mostaza entera en semillas que viene preparada en una solución avinagrada y era cómo se conseguía hace muchos años en los mercados de Francia.
Preparación
Pela, descorazona y pica en cubitos la media manzana y, con ayuda de un procesador, muele la manzana hasta conseguir un puré de consistencia rústica con pequeños trocitos de fruta.

Pon a calentar un par de cucharaditas de aceite en un sartén grande a fuego medio alto, seca con un papel de cocina toda la superficie de los filetes para retirar la mayor cantidad de humedad posible que puedan tener y salpimienta; coloca en un plato grande y hondo un poco de harina y mueve el plato hasta que extiendas la misma por toda la superficie. Uno a uno pasa los filetes por harina cubriéndolos por ambos lados y sacudiendo el exceso, la idea es cubrirlos con una película muy delgada de la harina para sellar los jugos dentro de la carne a la hora de la cocción. No hagas este paso con demasiada antelación porque si no la harina se humedece y forma una capa desagradable sobre el pollo, dándole una consistencia pastosa en vez de crocante y dorada. Una vez cubiertos los filetes, colócalos de inmediato en el sartén y cuécelos hasta que estén doraditos por ambos lados, retíralos del sartén y resérvalos, de ser posible en un plato o un tazón caliente, tapaditos con papel aluminio.

Baja el fuego y agrega los echalotes picados y el puré de manzana al sartén y cuece por un minuto removiendo constantemente con la cuchara de palo, raspando del fondo del todos los pedacitos marrones de pollo que estén adheridos, agrega la sidra y el jugo de limón aumentando de nuevo la temperatura del fuego a medio alto, cuece tu salsa rápidamente hasta que haya reducido un tercio de su volumen. Ahora incorpora todos los jugos de cocción que se encuentren en el tazón o plato donde reservaste los filetes calientes junto con las 2 cucharaditas de mostaza y permite que la salsa reduzca un poquito más. Apaga el fuego y rápidamente incorpora una a una las cucharadas de mantequilla, batiendo constantemente con la cuchara de madera o un batidor de alambre hasta que tu salsa adquiera una consistencia ligeramente espesa y una apariencia brillante y sedosa. 

Si te ha pasado como a mí muchísimas veces y se te ha reducido demasiado la salsa, siempre puedes agregar un poquito de agua o caldo a la misma y así recuperar algo de su fluidez. Rectifica la sal y la pimienta.
Sírvela de inmediato sobre tus filetes y ¡voila! a comer.

Rinde 4 porciones

miércoles, 21 de marzo de 2012

Lingüinis Carbonara 4 Quesos con Albahaca… que me perdonen los romanos



Y es que este famoso plato de pasta, cubierta de una intensa salsa a base de huevos, queso y tocineta servida con bastante pimienta negra, que se sirve en Roma y que es toda una institución, no se salvó en mi cocina de sufrir una pequeña variante al agregarle a la combinación de parmesano y pecorino 2 quesos más, junto con una lluvia de albahaca finamente picada. El resultado de esta transformación es una pasta contundente que me recuerda el delicioso sabor de una Quiche Lorraine y un sabor más delicado al de una salsa 4 quesos tradicional, al sustituirlos por quesos más suaves y no agregar más grasa con la crema de leche. Esta experiencia fue de lo más divertida y se me ocurrió a último momento cuando un mediodía, apurada por terminar el almuerzo, decidí hacer uno de nuestros platillos favoritos super rápidos, una pasta carbonara. Estoy segura que no soy la única y que tú seguramente has hecho una cantidad de transformaciones a tus preparaciones de siempre para llevarlas a otro nivel, me encantaría conocer alguna de ellas.
Ingredientes
500 gr de lingüinis
3 huevos
¼ de taza de queso pecorino romano rallado
¼ de taza de queso manchego rallado
1/3 de taza de queso gruyere rallado
¼ de taza de queso parmesano rallado
Queso parmesano rallado adicional para servir en la mesa
185 gr de tocineta ahumada
2 cucharadas de aceite de oliva
Albahaca al gusto
Sal y pimienta
Preparación
En una olla grande coloca suficiente agua para cocer tu pasta y ponla al fuego. Pica en pequeños lardons o rectángulos, colócalos en una cacerolita junto con el aceite de oliva, tápalos y llévalos a la hornilla cociéndolos por unos 15 minutos a fuego bajo para que no se doren, una vez transcurrido este tiempo, apaga el fuego y mantenlos tapaditos para conservar la temperatura.

Al hervir el agua para la pasta, agrega sal suficiente para salar ligeramente el agua y pon a cocer los lingüinis. Para preparar la salsa pica la albahaca finamente, bate en un tazón los huevos junto con los quesos rayados, un poco de pimienta y agrega la albahaca. Coloca un colador para pasta sobre un tazón grande donde puedas servir toda la pasta y una vez que los lingüinis estén al dente cuélalos sobre el mismo permitiendo que el agua caliente de la cocción caiga dentro del tazón para calentarlo, no descartes el agua hasta que esté lista la pasta para ser servirda. Por otro lado, devuelve la pasta a la olla caliente, agrega la tocineta y remueve muy bien para que todo el aceite la impregne y se distribuya bien la tocineta cocida, a continuación agrega la mezcla de huevos crudos y queso removiendo rápida y constantemente toda la preparación hasta lograr una emulsión convirtiéndose en una salsa blanca que recubra los lingüinis. Si notas que está un poco seca y escasa de líquido agrega un poco de agua de la cocción que tienes en el tazón de servicio hasta lograr la consistencia que te guste. Ahora ya puedes descartar el agua y pasar tu preparación al tazón de servicio. 
Sirve de inmediato y coloca un poco más de queso parmesano en la mesa para que tus comensales se sirvan sobre ella si así lo desean. Bon apettit.
Rinde 4 porciones

viernes, 9 de diciembre de 2011

Tortilla de Bacalao… un magnífico sustituto de la Tortilla Española en cualquier celebración



Si hay un platillo que repito a menudo en casa para servir como pasapalos en cualquier celebración, esa es la Tortilla Española de papas, pero en estos tiempos modernos en los que nos cuidamos más y somos más selectivos a la hora de comer, donde procuramos nivelar las comidas llenas de carbohidratos sustituyéndolos por platillos low carb (bajos en carbohidratos) es precisamente en las fiestas donde encontramos mayor problema a la hora de servir aperitivos que sigan estas características y que sean espectaculares a la vista y el gusto. Después de probar con distintas combinaciones de sabores, la tortilla de bacalao rica en proteínas y muy baja en carbohidratos se ha ganado su puesto como el mejor sustituto a la tortilla española. Y aunque el bacalao no es un pescado popular en Venezuela y por lo tanto considerado como costoso, no lo es más que un salmón ahumado o un buen Jamón Serrano, típico de muchos de los platillos que se sirven de abrebocas un casi todas las fiestas o reuniones celebradas en muchas casas. Además los cortes de bacalao empleados para esta tortilla son los más baratos ya que solo utilizamos las piezas que anteceden la cola y que no sirven para ser servidas enteras como filetes o postas que salen de los lomos de este pescado. Por último un dato no menos importante a la hora de preparar cualquier plato de bacalao si te gusta, es desalar todas las piezas que compres apenas llegas a casa y luego congelarlas listas para usar, así podrás disfrutar de él cuando quieras sin necesidad de pasar por la penosa labor de hacerlo de 2 a 3 días antes del momento de preparación de la receta.

Ingredientes
2 trozos de bacalao delgados cercanos a la cola previamente desalados (1 ¾ a 2 tazas de bacalao desmenuzado)
1 cebolla grande cortada en juliana
1 taza de pimentones asados cortados en tiritas y bien escurridos
1 diente de ajo triturado
¼ taza de perejil liso picadito
5 huevos grandes ligeramente batidos con un tenedor
Sal y pimienta al gusto
2 cucharadas de aceite de oliva

Preparación
Coloca en una cacerolita tus piezas de bacalao y cúbrelas con agua fría, llévalas al fuego cocínalas por un lapso de 10 minutos, transcurrido el tiempo, cuela el pescado y déjalo enfriar ligeramente para luego con mucho cuidado desmenuzar las piezas en trozos medianos retirando toda la piel y las espinas. Resérvalo. 

Calienta a fuego medio en un sartén mediano de 24 a 25 cm de diámetro el aceite de oliva, agrega las cebollas en juliana y saltéalas por unos 8 minutos hasta que estén transparentes, ahora agrega las lascas de bacalao junto con el ajo triturado y sigue cocinando unos 5 a 8 minutos más, por último agrega el pimentón asado y termina de cocinar tu preparación hasta que quede bien sequita sin ningún tipo de líquido de cocción que te impidan en el futuro que tu tortilla no cuaje por exceso de humedad. Traspasa la preparación a un tazón grande (reserva la sartén tibia sobre fuego bajo, no la laves) y mézclala con el perejil, corrige la sal si te hace falta, según cuanto hayas desalado tu bacalao, y condimenta con pimienta. Por último agrega los huevos batidos y mezcla muy bien hasta que esté todo incorporado.

Engrasa un poquito el sartén de nuevo y regresa esta mezcla, cocina tu tortilla hasta que este apenas dorada por abajo y que se haya cocido al 50%, voltéala para cocerla por el otro lado. Para darle la vuelta a la tortilla los españoles usan un plato de la vajilla diaria de la casa, verás que esa técnica no es tan difícil de realizar y te ahorra el dinero de comprar un sartén doble. Te explico: usando una espátula recorre todo el borde de la tortilla para asegurarte que no esté pegada al sartén, tomas el plato y cubres tu tortilla y con mucho cuidado le das la vuelta para que esta caiga sobre el plato, una vez allí sólo tienes que deslizarla nuevamente al sartén, empujar los bordes hacia adentro para que queden redondeados y terminar de cocerla por esa cara. Una vez lista deslízala con la ayuda de la espátula a un plato limpio de servicio y deja que repose por lo menos unos 15 a 20 minutos antes de cortarla y servirla. 

En casa normalmente la servimos a temperatura ambiente la cual también hace más fácil el proceso de cortarla en bocadillos. Espero que la disfrutes tanto como nosotros y si te quedan algunos bocadillos para el día siguiente, podrás acompañarlos con una ensalada para una comida rápida y ligera. Felices fiestas.

Rinde de 6 a 8 porciones

lunes, 19 de septiembre de 2011

Filet Mignon con Champiñones al Oporto… alianza Franco-Portuguesa



Shhh!!!  Me atrevo a decirte que son pocos los cocineros que no tienen como objetivo alguna vez en su vida lucirse con un plato que incluya el filet mignon, pero no se lo digas porque probablemente lo guarde en secreto. Si bien este es el corte de carne más blando, lujoso y relacionado con la alta cocina del mundo, en especial la francesa, no deja de ser un clásico de bistró servido con las tan populares papas fritas, de las cuales hoy se discute su origen. Envueltos o no en tocineta, los medallones de lomito se prestan para combinarlos con infinidad de ingredientes en ricas salsas que puedes hacer rápidamente en el sartén al momento de cocinarlos. Lo único importante que debes tomar en cuenta para prepararlos con éxito es dorarlos relativamente rápido, retirarlos y mantenerlos calientes en un horno a temperatura media por unos minutos, mientras preparas la salsa en el sartén donde los doraste. Seguramente te pasará como a mí, tendrás que practicar unas cuantas veces, pero luego podrás lucirte con cualquier invitado a comer en tu casa y, en el mejor de los casos, no tendrás que estar 24 horas en la cocina para servirle un banquete espectacular. Acompáñalos con unas ricas papas gratinadas que te darán tiempo de echarte un bañito y arreglarte mientras se cuecen en el horno,  para luego sólo dedicarte a la carne sin estar pendiente de otra hornilla en la cocina.
Ingredientes
4 medallones de lomito de entre 180gr a 200gr cada uno
200gr de champiñones cortados en láminas delgadas
1 cebolla pequeña picada en cuadritos lo más pequeños posibles
½ taza de vino de Oporto
½ taza de caldo de res
2 cucharadas de mantequilla
1 cucharadita de almidón de maíz (maicena)
Aceite vegetal para dorar la carne
Sal y pimienta al gusto

Preparación
Unos 15 a 20 minutos antes de cocer tu carne, retira los medallones de la nevera y de la envoltura plástica, colócalos en un plato sobre unas 3 a 4 hojas de papel de cocina y luego cúbrelos con un par de hojas más de papel, presionándolas ligeramente sobre la carne para que se adhieran a la superficie. Déjalos así con el papel a temperatura ambiente para que pierdan el frío de la refrigeración y para que el papel absorba toda la humedad que tengan, este proceso te ayudará a obtener un buen dorado de la carne al momento de la cocción y no bajará en exceso la temperatura de tu sartén al colocarlos en ella. Por otro lado, enciende el horno y deja que caliente todo este tiempo para tenerlo a punto al momento que lo requieras para mantener la carne caliente, la otra opción que puedes usar es calentar muy bien una bandejita de horno o un plato en el microondas, una vez lista la carne colócala sobre el plato caliente y tápalo con papel aluminio, resérvalo en un lugar cercano al calor de la cocina.
Transcurrido este tiempo, coloca al fuego un sartén grande y permite que se caliente muy bien por unos minutos a fuego medio alto, mientras tanto retira todos los papeles de cocina de tus medallones, sazona con sal y pimienta y úntalos con un poco de aceite por ambos lados, por otro lado disuelve la maicena en el caldo de carne frío y resérvalo hasta el momento de usarlo. Ya lista la sartén, agrega un poquito más de aceite y coloca tus medallones tratando de no llenar demasiado tu olla, si la que usas es pequeña tendrás que dorar tu carne por tandas, debe quedar un buen espacio entre uno y otro para que no baje mucho la temperatura y se cuezan en vez de sellarse y dorarse, deja que la carne dore por unos 6 a 8 minutos por lado sin moverlos de sitio ni estar levantándolos constantemente para ver su color porque la manipulación hará que la carne suelte sus jugos en vez de retenerlos una vez más, afectando el proceso de dorado. Pasados estos minutos, dale la vuelta a tus medallones y una vez más dóralos por el otro lado sin tocarlos. Ya lista la carne retírala del sartén y resérvala caliente con cualquiera de los métodos que te describí anteriormente. 
Pon de vuelta el sartén al fuego (sin limpiarla), baja ligeramente el fuego agrega la mantequilla y luego la cebolla picadita, con la ayuda de la cuchara de madera y gracias a los jugos que suelta la cebolla te será muy fácil ir raspando todos los restos de carne que hayan quedado pegados en el fondo, los cuales llenaran de sabor tu salsa, deja cocer la cebolla hasta que este ligeramente transparente, ahora agrega los champiñones y saltéalos ligeramente, incorpora el vino de oporto y cuece todo hasta que casi se hayan evaporado todos los líquidos del sartén. En este punto agrega el caldo con la maicena, sal, pimienta y termina de cocer tu salsa hasta que espese ligeramente removiendo con cierta frecuencia para incorporar bien todos los ingredientes en la salsa y disolver cualquier grumo que pueda tener, ya con la consistencia deseada solo tendrás que rectificar la sal, servir tus medallones en los plato o la bandeja de servicio y bañarlos con esta rica salsa oscura de vino y hongos.
Rinde 4 porciones

lunes, 22 de agosto de 2011

Enrollado de Hojaldre relleno de Queso, Hongos y Espinaca… uhmm!!! la combinación perfecta

Hace años, buscando recetas nuevas para agregar a mi pequeño abanico culinario, me topé con este enrollado en una colección de revistas de cocina en la cual lo catalogaban como strudel, un enrollado típico de Europa Central, y así lo llamé durante mucho tiempo hasta que aprendí que realmente no era un strudel, ya que su masa es totalmente diferente al hojaldre. Originalmente, esta receta contenía un delicado relleno de hongos, espinaca y queso cottage, para quienes no lo conocen este queso es parecido a la ricota pero más suave y húmedo, cuya combinación con los hongos lleva a otro nivel el típico relleno de ricota y espinaca. Aunque es cierto que desapareció el queso cottage del mercado venezolano, quedando como una rara exquisitez cuando lo consigues en algún local comercial a precio de oro, experimenté durante mucho tiempo una adaptación de esta receta que me diera la combinación ideal de sabor que con sólo el queso ricota no alcanzaba, y es esta la que hoy me alegra compartir con ustedes para que, al igual que en mi casa, no falte en su mesa este delicado enrollado que puedes servir como entremés en una reunión, como acompañante de cualquier comida o como protagonista junto con una ensaladita para una cena ligera.

Ingredientes
1 caja de masa de hojaldre de 2 unidades*
200 gr de hongos (champiñones) picados o rebanados
1 cebolla mediana en cuadritos
1 diente de ajo triturado
½ taza de vino blanco seco
150 gr de ricota con sal
60 gr de queso blanco duro rallado grueso
50 gr de queso mozzarella
2 huevos ligeramente batidos
1 huevo batido adicional para el barnizado del enrollado
Sal y pimienta al gusto
2 cucharadas de aceite de oliva
*El hojaldre puedes comprarlo ya listo y congelado en el supermercado en cajas o paquetes de 1 ó 2 unidades, es decir, 1 ó 2 rollos de masa de 250 gr cada uno. Para esta receta necesitarás 2 rollos.
Preparación
En un sartén grande calienta el aceite de oliva a fuego medio y sofríe la cebolla junto con el ajo hasta que este transparente, agrega los hongos y cocina todo hasta que el líquido que emanan se haya evaporado casi en su totalidad, agrega entonces la espinaca y el vino y una vez más permite que se evaporen los líquidos en su totalidad. Retira del fuego la preparación, agrega todos los quesos, condimenta con sal y pimienta tomando en cuenta que los quesos en especial el blanco es salado, por lo que te recomiendo probar el relleno antes de agregar sal de más. Agrega los 2 huevos batidos y mezcla para incorporar todo muy bien. Deja enfriar completamente el  relleno antes de usarlo.
Mientras el relleno enfría pon a precalentar el horno a 200°C (400°F). Desenrolla una de las masas sobre el mesón de trabajo sobre el plástico en el que vienen enrolladas, distribuye la mitad del relleno sobre ella sin llegar a los bordes para que la masa se pueda adherir consigo misma y sellar el relleno, ahora con la ayuda del plástico enrolla de nuevo la masa como si hicieras un brazo gitano, transpórtalo y dale la vuelta suavemente  sobre una bandeja de hornear con un silpat o previamente engrasada y enharinada para que no se pegue al momento de hornear, dejando el lado del cierre hacia abajo. Con un tenedor pincha varias veces el rollo hasta el fondo, atravesando todas las capas de masa y relleno para que el vapor pueda salir durante la cocción y se cueza uniformemente por dentro, repite de nuevo todo el proceso con la otra masa y cuando tengas las dos listas en la bandeja de hornear barnízalas con el huevo que batiste adicionalmente. Hornea hasta que estén doraditos tus enrollados.

martes, 7 de junio de 2011

Sopa con hongos y legumbres al jerez… reconfortante en cada bocado.

¿Cuántas veces abres la nevera y a pesar de tener comida hecha no te provoca comerte eso? A mí no te imaginas cuántas. En una casa donde siempre se está cocinando previendo ganar tiempo a la hora del almuerzo por lo que muchas veces tengo listo algo en la nevera, hoy me provocaba comer algo distinto, pero sobre todo reconfortante, entonces busqué en mi refrigerador esperando como en una especie de inspiración “divina” a ver qué conseguía y qué podía hacer con ello. Me topé con un contenedor con dos tazas de caldo de carne que había descongelado para otra preparación, unas caraotas blancas precocidas que me sobraron al hacer el antipasto, unos hongos frescos y ajo porro, el cual nunca falta en mi nevera. Que me disculpen los que como yo son seguidores de Mafalda pero que, a diferencia de mí, como a ella no les gusta la sopa, pienso que a la hora de tener hambre (y más que hambre fatiga) y no hay mucha paciencia para esperar, nada es más reconfortante que un plato de sopa caliente, hecho en 15 minutos y acompañado de unas tostadas con queso. Gracias a Dios que también me quedaba un poco de queso de cabra cremoso y unos tomates cherry,  junto al pan integral, por lo cual decidí que mi almuerzo el día de hoy sería una sopita con hongos y caraotas blancas al jerez, acompañado de unas bruschettas de queso de cabra con los tomaticos y orégano fresco. Les digo que el almuerzo quedó estupendo, pero juzguen ustedes si es que yo tenía demasiada hambre o si en realidad, después de prepararla ustedes mismos, vale la pena compartirla. Me encantaría saber cuáles recetas has improvisado y que la compartas con nosotros a través de este blog.

Ingredientes
2 tazas de caldo de res
½ taza de agua
1 taza de hongos frescos en finas láminas
1 taza de caraotas blancas precocidas o enlatadas
1 tallo de ajo porro en rueditas
2 a 3 cucharadas de jerez
Sal y pimienta al gusto
1 cucharada generosa de aceite de oliva
1 cucharada de mantequilla
1 cucharada de ciboulette picadito (opcional)
Preparación
Derrite la mantequilla junto con el aceite de oliva en una cacerolita, agrega el ajo porro y saltéalo por un par de minutos y agrega los hongos, deja que cuezan por unos 8 minutos removiendo de vez en cuando, transcurrido ese lapso agrega el caldo, el agua, el jerez y las caraotas, salpimienta tu sopita y cuécela de 5 a diez minutos más. Sírvela de inmediato con una cucharadita de ciboulette picadito y acompañada de estas deliciosas bruschettas.
Variante: puedes sustituir las caraotas blancas por cebada precocida sólo que en menos cantidad.
Rinde 2 porciones


también puedes ver esta receta en... La Sopa de Tomate Light

Bruschettas integrales con queso de cabra… ¿qué puede ser más rico que pan, queso, ajo y tomate?

Para mí lo máximo, casi no puedo vivir sin estos alimentos a mano, un bocadillo a media mañana, acompañar una sopita o una ensalada, definitivamente es uno de mis pecados. Pero puedes buscar alternativas para el pan blanco sustituyéndolo por pan integral, tortillas de trigo integral o casabe, un poco menos dañino para aquellos que como yo somos gorditos o para los que deben restringir el tipo de carbohidratos que consumen por razones médicas como la diabetes. Si no te has acostumbrado aún al sabor del pan integral, esta es una combinación que te ayudará. Con el tiempo, incluso podrá pasarte como a muchos que terminan por cambiarlo totalmente porque tiene mucho más sabor y textura que cualquier pan blanco pre-empacado de calidad media que consigas en el mercado. Puedes usar la hierba aromática que más te guste, puede ser fresca o deshidratada y también puedes sustituirla por un queso de cabra que ya la contenga. Lo que si debes tomar en cuenta es que, además de saber muy bien, un plato que luzca apetitoso por contraste de colores siempre será más agradable visualmente sin tener que llegar a los extremos de la alta cocina y eso, amigos míos, es lo que yo llamo la buena vida.

Ingredientes
2 rebanadas de pan integral
4 tomates cherry
8 cucharaditas de queso de cabra aproximadamente, puedes poner la cantidad que gustes
Orégano fresco
1 diente de ajo sin piel
Sal y pimienta
Aceite de oliva

Preparación
Pica los tomates al medio y luego rebana cada mitad en cuatro diagonalmente o como te sea más fácil. Tuesta tus rebanadas de pan y al salir del horno frota ligeramente por una de sus caras un diente de ajo, pica tus tostadas en cuatro bastones cada una. Con la ayuda de una espátula y una cucharilla coloca cada porción de queso sobre cada pancito, luego las rebanadas de medio tomate, un chorrito de aceite de oliva, sal, pimienta y las hojitas de orégano. Sírvelas como acompañante o como unos deliciosos abrebocas en cualquier reunión.
Rinde 8 bastoncitos, 2 porciones


también puedes encontrar esta receta en... La Sopa de Tomate Light

Ensalada de Bacalao a la parrilla… una opción fresca para el verano

En estos días de tanto calor lo que más provoca es comer platos refrescantes con cocciones rápidas o al aire libre y, aunque también son días lluviosos para los venezolanos, siempre encontramos la manera  a veces improvisando “techos” para la parrilla y otros, como yo, que la hacen incluso dentro de casa, buscando métodos con los cuales aprovechar el fuego sin el humo del carbón. En mi memoria hay más de un recuerdo de ver a un familiar junto a la parrillera con un paraguas para no mojarse ni él ni la comida. Bueno no sé cuál sea tu caso o si en tu país no llueve en verano, lo que sí sé es que puedes hacer esta ensalada con el pescado recién salido de la parrilla o aprovechar lo que sobró para hacerla al día siguiente y, junto con unas tostadas de pan o casabe, tener un almuerzo fresco, ligero y diferente. Soy amante del bacalao pero siéntete en libertad de cambiarlo por cualquier otro que te guste más, sólo ásalo y desprende su carne en lascas grandes para luego mezclarlo con unos vegetales, huevo cocido, un buen aceite de oliva y vinagre. Disfruta de ella en la oficina, en la playita o en un día de campo aprovechando lo que quedó de esta parrillita, sin desperdiciar nada.

Ingredientes
1 lomo de bacalao a la parrilla o lo que te haya sobrado del día anterior
3 tomates cherry
¼ de aguacate
2 huevos cocidos
Aceite de oliva y vinagre al gusto
Sal y pimienta al gusto
Opcional: puedes agregar unas aceitunas negras y completar la influencia mediterránea de esta ensalada, además de cambiar el vinagre de vino blanco por vinagre balsámico. Por último puedes agregar hierbas como albahaca u orégano sabores básicos de esa zona.
Preparación
Separa la carne del pescado en trozos grandes y resérvalo. Pica el aguacate en cubos grandes, los tomates al medio o en cuartos al igual que los huevos, como tú prefieras, y mézclalos con el antipasto en un tazón grande junto con la sal, la pimienta, las aceitunas si las usas y el bacalao.  
Rinde 2 porciones

viernes, 3 de junio de 2011

Antipasto de caraotas mixtas… una relación ganar-ganar

La forma más sencilla y económica de agregarle valor nutricional a tus comidas diarias definitivamente es incluir las legumbres como una fuente sana de proteínas. Puedes disfrutarlas solitas con un poquito de aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta; hacer de ellas un antipasto más diverso agregando ajo, perejil, además se hace en un dos por tres. Si no tienes caraotas precocidas y pimentones asados en la nevera, lo cual sería un poco más sano y sin tantos conservantes, puedes comprarlos enlatados y con simplemente con mezclar todo en un tazón tendrás un platillo donde el que ganas eres tú. Yo por mi parte siempre cuento con este antipasto en la nevera, si es hora de almuerzo y no he cocinado aún lo mezclo con un tomatico, aguacate y un atún enlatado, un huevo cocido o queso de cabra. Agrega otras legumbres como lentejas, garbanzos o incluso mezcla las caraotas blancas con negras y obtén lo que llamamos en Venezuela una combinación dominó, el límite de colores y sabores puede ser infinito, sólo deja volar tu imaginación para que te lleve a lugares que aún no has conocido.

Ingredientes
1 pimentón asado en julianas finas (del color que prefieras)
1 diente de ajo pequeño finamente picado
½ cucharadita de perejil liso picadito
Sal, pimienta, aceite de oliva y vinagre de vino blanco al gusto.
Puedes sustituir el vinagre de vino por un buen vinagre balsámico y además agregar albahaca y orégano fresco o seco.
Preparación
Mezcla todo en un tazón y guárdalo en un recipiente hermético o un lindo frasco de vidrio con tapa en tu nevera. Bien conservado con la ayuda del aceite y el vinagre tu antipasto puede durarte por lo menos una semana en el refrigerador.
Rinde 3 tazas

también puedes encontrar esta receta en... La Sopa de Tomate Light

lunes, 23 de mayo de 2011

Cuando el ají se junta con las cabras

Para los amantes de la combinación dulce-salado y del picante, les ofrezco una variante de mis flaquitas rellenas con queso de cabra y pimentón agridulce. Sustitúyelo por una espectacular mermelada de ají picante artesanal que, aunado con nuestros excelentes quesos de cabra, vendría a ser una muestra de lo que hoy se produce en Venezuela con un alto perfil de calidad. Puedes comértela como merienda o acompañando una rica sopita en la noche para una cena ligerita, pero será tu mejor opción a la hora de servirla como ricos abrebocas a tus amigos en cualquier reunión, sobre todo si entre ellos tienes de visita a alguno que viva en el extranjero y quieras lucirte con productos hechos en tu tierra.

Ingredientes
40 gr de queso de cabra natural
4 cucharaditas de mermelada de ají picante
Sal y pimienta al gusto
12 ramitas de ciboulette enteras para el relleno

Preparación
Una vez frías las tortillas, esparce 20 gr de queso en cada una hasta cubrir un área cercana a los 2/3 de la misma, pon un poquito del queso en el otro extremo para que selle a la hora de enrollar tus flaquitas. Sobre el queso esparce 2 cucharaditas de la mermelada en cada una, 6 ramitas de ciboulette y enróllalas comenzando por ese lado como si fuera un brazo gitano. Refrigéralas envueltas en papel envoplast hasta la hora de servir.

Si las vas a servir como pasapalos, pica cada tortilla en 6 rueditas, monta cada rollito sobre un casabito individual tostado y decóralo con un poquito más de ciboulette, si no quieres agregar ningúna fuente extra de carbohidrato más que la mermelada, corta tus flaquitas en 2 ó 3 porciones y sírvelas con una linda brochetica de bambú y una fina juliana de ají dulce fresco para un toque adicional de color y textura.
Rinde 2 flaquitas - 4, 6 ó 12 pasapalos
Truco: calienta ligeramente la mermelada antes de colocarla sobre el queso, lograrás una distribución más pareja.
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