viernes, 6 de mayo de 2011

Un clásico que jamás pasará de moda

Las fresas con chocolate son una de las exquisiteces más famosas del mundo entero que, junto a una copa de champagne o de oporto, dejará sin habla hasta el comensal más exigente. Si no cuentas con un postre de altura para esa comida especial, esta opción será garantía de éxito entre tus invitados y tú no tendrás que mortificarte entre recetas de cocina, horas de cocción y de refrigeración para obtener el postre perfecto. Pero si no puedes esperar la ocasión, no tienes que privarte de este riquísimo lujo en una tarde de trabajo en tu oficina, lo único que tendrás que hacer es sustituir el licor por un necesario vaso de agua refrescante para acompañar tus fresas, un microondas para derretir tu chocolate y después una buena taza de café. Esta dulce merienda te dará una carga de energía extra para el resto de la jornada antes de irte a casa.

Ingredientes
6 ó 8 fresas enteras
30 gr de chocolate negro
Palillos para sujetar tus fresas
Preparación
Lava bien tus fresas, sécalas con un papel de cocina y trínchalas con los palillos de madera. En un refractario pequeño de vidrio coloca tu chocolate y derrítelo en el microondas calentándolo en lapsos repetidos de no más de 30 segundos cada uno para no quemar el chocolate, remuévelo bien cada vez para derretirlo uniformemente. Ahora sólo tienes que sumergir cada fresa a medida que vayas comiendo.
Rinde 1 porción

Los imprescindibles caracoles

No hay mejor forma de comer pan que bañado con la mantequilla derretida que queda en el fondo de la concha de un caracol, tanto que puedo pasar un buen rato casi que exprimiendo la concha invertida sobre un buen trozo de pan campesino. La primera vez que mi mamá me hizo probar en casa de mi padrino este plato, de apariencia extraña debo admitir, me comí con reservas el primer bocado sólo para darme cuenta que era uno de los mejores manjares que había probado en mi vida, hasta volverse uno de mis platillos favoritos. Hice lo mismo con mi hijo de trece años en un almuerzo junto con mi esposo en un restaurancito francés y le paso exactamente lo mismo que a mí, quedó prendado de su delicado y particular sabor. Hasta que por fin, después de pedirle la receta a mi padrino por enésima vez porque siempre la olvidaba, logré hacerlos en mi casa con mucho éxito y tan deliciosos como los que él hace. Hoy voy a compartir con ustedes su secreto para que, cada vez que quieran,  los preparen a la mitad sino menos de lo que les costaría comérselos en un restaurant. Claro está que tienen que hacer una pequeña inversión en las conchas, platos y tenazas para comérselos en casa,  pero eso sólo es la primera vez ya que todos los utensilios, incluso las conchas, son reusables y el costo de las latas no supera el precio de 1 docena servidos a medias para dos personas. Si aprenden esta sencilla receta podrán sorprender a sus invitados por todo lo alto con una entrada francesa emblemática.
Ingredientes
Para la mantequilla de hierbas
2 tazas de perejil, sólo las hojas y tallos muy tiernos
2 barras de mantequilla con sal*
5 ó 6 dientes de ajo grandes
2 cucharadas de brandy
Sal y pimienta al gusto
Para los caracoles
1 lata de 6 docenas de caracoles (escargots)**
La mantequilla preparada
1/4 de taza de brandy
Un poquito de aceite o mantequilla corriente para el sartén
72 conchas de caracoles**
*Usa preferiblemente una mantequilla francesa o europea de buena calidad ya que este plato se apoya en ella principalmente, debe estar a temperatura fresca, ni muy suave ni muy dura.
**Las conchas puedes conseguirlas en tiendas especializadas de cocina o en bodegones y ventas de delicateses, los caracoles enlatados los consigues en algunos supermercados y también en tiendas de delicateses.

Preparación
Destapa la lata de caracoles, cuela el líquido, lávalos bien sin quitarles nada de su carne y déjalos reposar sobre un colador para que drenen todo el agua posible.Para obtener esta riquísima mantequilla de hierbas para tus caracoles, que además puedes utilizarla en muchísimas otras preparaciones como por ejemplo un pescado a la plancha, coloca en un procesador junto con el ajo, el perejil, el brandy, pimienta a tu gusto y un poquito más de sal, porque aunque ella tiene sal no es suficiente la cantidad para salar ligeramente los caracoles. Procesa todos los ingredientes hasta tener una pasta homogénea. Refrigérala un ratito si está demasiado suave después de trasvasarla del procesador, pero sólo lo suficiente para que la puedas colocar dentro de las conchas, no permitas que se endurezca demasiado. Si no tienes procesador de alimentos no la hagas en la licuadora, es preferible que piques lo más fino que te sea posible el ajo y el perejil, para luego incorporarlo a la mantequilla con una espátula, un batidor de alambre o en una batidora.
Mientras tanto, en un sartén caliente agrega un poquito de aceite o mantequilla común, luego los caracoles e inmediatamente el brandy permitiendo que, con sumo cuidado, el alcohol se encienda y flambeé los caracoles; una vez se extinga la llama, retíralos del fuego y deja que se enfríen. Transcurrido un rato de refrigeración de la mantequilla y con los caracoles ya fríos, con la ayuda de un cuchillo o una espátula pequeña coloca aproximadamente media cucharadita de esta mantequilla de hierba adentro de cada una de las conchas, a continuación introduce cada caracol cómo hasta la mitad de la misma o un poco menos, no lo coloques muy adentro porque después te costará a ti y a tus invitados sacarlos de las conchas a la hora de comerlos. Termina de rellenar tus conchas con aproximadamente ¼ a ½ cucharadita de mantequilla y colócalos sobre una bandeja o plato que puedas llevar a la nevera por un rato antes de hornearlos. De hecho puedes congelar las porciones que no vayas a utilizar dentro de un recipiente o bolsa hermética y disponer de ellos en cualquier ocasión, no necesitas descongelarlos para cocerlos, colócalos directamente sobre los platos para caracoles y dale un poquito más de tiempo en el horno para que se calienten en su totalidad.
Precalienta el horno a 400°F, coloca tus caracoles en los platos especiales para 6 ó 12 unidades y hornéalos entre 10 y 15 minutos. Sírvelos calientes acompañado de un buen pan campesino y una helada copa de champagne o vino blanco.
Rinde 6 docenas para 6 ó 12 porciones
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