viernes, 17 de junio de 2011

Tarta de Chocolate sin harina… para chocohólicos profesionales

Si del cielo nos caen limones, entonces haremos limonadas. Si no consigues harina de trigo para hacer tus tartas prueba esta receta full chocolate y no te quedarás sin postre. Perfumada con ron y café, en una especie de mezcla entre soufflé y mousse, esta delicia oscura es para quienes disfrutan de un intenso sabor a chocolate negro.  No muy dulce ni muy amarga es perfecta para cerrar con broche de oro cualquier cena que tengas en casa, sobre todo si tienes comensales muy exigentes. Acompáñala con un rico y cremoso helado de café para reforzar su toque de mocha, o con crema batida y una salsa de fresas frescas, para tomar con ella una copa de un buen oporto o champaña helada son la mejor opción. Todo un hit para celebrar este Día del Padre.

Ingredientes para la tarta
160 gr de chocolate al 58,5% Bucare picadito o en gotas
155 gr de chocolate negro al 70% gran samán picadito o en gotas
185 gr de mantequilla sin sal dividida en cuadrados
¼ taza de azúcar + 2 cucharadas aparte
1 cucharada de ron*
1 cucharada de café instantáneo disuelto en 1 cucharadita de agua hirviendo
1 cucharadita de vainilla
5 yemas de huevo
3 claras de huevo
Pizca de sal
Cacao en polvo y mantequilla para preparar el molde
Un molde circular de 20cm
Un círculo de papel parafinado del tamaño para forrar el fondo tu molde
Ingredientes para la cubierta
75 gr de chocolate al 58,5% Bucare picadito o en gotas
75 gr de chocolate negro al 70% gran samán picadito o en gotas
75 gr de mantequilla sin sal dividida en cuadrados
*Puedes variar el sabor y aroma de tu tarta sustituyéndolo por ron de naranja
Preparación
Precalienta el horno a 300°F y engrasa el fondo de tu molde. Coloca el papel parafinado y engrasa de nuevo el fondo sobre el papel y los laterales del molde. Espolvorea con cacao en polvo hasta cubrir por completo el interior del molde.
Derrite a baño maría los chocolates junto con la mantequilla, mezclando muy bien para que se incorporen durante el proceso. Retíralo del fuego y deja que baje un poco la temperatura. Mientras tanto coloca las yemas de huevo junto con ¼ de taza de azúcar, el café disuelto, la vainilla y el ron en el tazón de una batidora y bate la mezcla hasta que las yemas se tornen pálidas, aumenten su volumen y se tornen como una crema. Con la máquina andando agrega lentamente la mezcla de chocolate y mantequilla a las yemas… y bate lo suficiente hasta que todo esté bien integrado.
Aparte,  bate las claras junto con la pizca de sal hasta que estén espumosas, agrega las 2 cucharadas de azúcar y bate hasta que se formen picos medio firmes. Incorpora en dos tandas las claras batidas a la mezcla de chocolate y yemas mezclando de forma envolvente con la ayuda de una espátula. Vierte la mezcla en el molde preparado y hornea la tarta por 35 a 40 minutos hasta que al introducir un palillo este salga muy húmedo pero no líquido. No sobre cuezas la tarta para no perder la textura particular que obtendrá después de la refrigeración.
Retírala del horno y deja que enfríe por 30 minutos antes de desmoldarla. No te asustes si se baja bastante después de hornear, esta tarta crece mucho dentro del horno sin desbordarse del molde, pero al enfriarse, al igual que un soufflé, desinfla. Para desmoldarla pasa un cuchillo con mucho cuidado alrededor de la tarta para desprenderla de los laterales, vuélcala sobre un plato cubierto de papel encerado, retira el molde y el papel del fondo, vuelve a taparla con el molde dejándola boca abajo y métela a la nevera para que enfríe durante 4 horas o por toda la noche.
Para la cubierta, derrite los chocolates junto con la mantequilla a baño maría, removiendo constantemente hasta que esté todo disuelto y bien incorporado. Saca de la nevera la tarta ya fría,  colócala sobre una rejilla y báñala con la mezcla de chocolate permitiendo que caiga por los costados para cubrirla por completo, pásala al plato de servicio y refrigera de nuevo por lo menos 2 horas.
Para servirla, divide tu tarta con un cuchillo delgado y caliente para que te sea más fácil, limpiando muy bien el cuchillo entre cada corte.
Rinde 10 porciones.
Versión original de Williams-Sonoma

Pan de hamburguesas… con un gustito a brioche

Ummm!!! el pan casero es irresistible y, aunque a veces puede no salir perfecto o quedarte como una piedra, es mil veces mejor que el que compras en el supermercado, haz pan en casa que el esfuerzo siempre valdrá la pena y es la única vía posible de que, más pronto que tarde, obtengas el resultado que tanto anhelas. Estos bollitos de pan que hoy te traigo están hechos en mi batidora, la cual tiene una herramienta para amasar, pero puedes perfectamente amasarlos a mano si no cuentas con una máquina para hacerlos e incluso puedes usar el procesador de alimentos, siempre y cuando en el manual del usuario te diga que puedes utilizarlo para este fin, sin dañar el motor y el tiempo y forma de usarlo correctamente cuando amasas. Normalmente, cuando estudias panadería te enseñan que la materia grasa, mantequilla en este caso, debe ser agregada al final del proceso cuando se trata de una cantidad importante que pueda interferir con el desarrollo del gluten contenido en la harina de trigo, el cual es el responsable de la estructura final de tu pan, pero buscando recetas para hacer mis panecillos redondos tipo dely, perfectos para unas hamburguesas de buena calidad y apariencia glamorosa, encontré una en la cual la mantequilla es agregada desde el primer momento, derretida para su fácil incorporación, y de verdad quedan estupendos, con un ligero sabor y perfume a ella que me recuerdan al pan brioche. Acompaña una cena de gala con ellos y quedarás de lo mejor, porque no sólo puedes usarlo para ser relleno, sino que también cumplen su función de acompañantes en cualquier comida formal de la manera más vistosa.

Ingredientes
1 taza de leche ligeramente caliente, no hirviendo
7 gr de levadura instantánea
1/8 de taza de azúcar
125 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
1 huevo
1 cucharadita de sal
3 ½ a 4 tazas de harina todo uso
1 huevo batido con 1 cucharadita de agua para barnizar
Preparación
Coloca en el tazón de la batidora la leche caliente junto con la mantequilla para que se derrita. Mientras se enfría, coloca en un tazón 2 ½ tazas de harina, agrega la levadura y mézclala muy bien para que los gránulos se cubran de harina. Una vez fría la leche, agrega el azúcar y comienza a batir a velocidad media baja y con la herramienta de paleta hasta que se incorporen bien los ingredientes, agrega el huevo y sigue batiendo hasta que esté bien mezclado. En este punto, con la máquina en marcha a baja velocidad, ve incorporando la harina del tazón que contiene la levadura, una vez incorporada aumenta un poco la velocidad y bate por un par de minutos. Cambia la herramienta de paleta por el tirabuzón de amasar, agrega la sal y enciende la máquina a velocidad media, de a poco ve agregando el resto de la harina hasta completar las 3 ½ tazas, completarás el ciclo de amasado en el transcurso de 6 minutos y cuando la masa se haya despegado del tazón pero aún sea muy suave y pegajosa en las manos. Traspasa tu masa a un tazón limpio y ligeramente engrasado y cúbrelo con plástico de cocina para que leve 1 hora. Si tienes un gorro de baño plástico de esos que encuentras en los hoteles, son perfectos para cubrir el tazón a la hora del primer levado del pan.
Si estás haciendo el pan a mano, sigue el mismo procedimiento usando una cuchara de madera o paleta hasta integrar la mayoría de la harina (por lo menos 3 tazas), pasa la masa a un mesón sin harina adicional y continúa amasando solo agregando la cantidad restante de la harina citada en la receta, puedes agregar hasta las 4 tazas, pero siempre que agregues más harina deberás tomar en cuenta que obtendrás al final un pan más seco y quizás un poco más duro. Trata de mantener una masa manejable pero húmeda lo que significará que siempre podrá pegarse un poco a las manos y al mesón de trabajo. En última instancia puedes engrasar un poquito tus manos y el mesón para que te sea más fácil. Una vez amasada tu masa, traspásala a un tazón limpio como te indico en el párrafo anterior.
Al cabo de la hora, destapa la masa y con los puños cerrados presiona la masa hasta que se desinfle por completo lleva los extremos hacia dentro como para formar una bola, dale la vuelta y tápala de nuevo para que leve 1 hora más. Este proceso se llama desgasificar la masa y ayuda a la estructura final de tu pan.

Voltea tu masa sobre un mesón ligeramente engrasado, con la ayuda de las manos extiende la masa para formar un rectángulo, dobla la mitad hacia el medio y presiona ligeramente la masa con el canto de la palma para que se una, dobla la otra mitad por encima y presiona el borde para formar un cilindro. Con un cuchillo muy afilado, unas tijeras de cocina o un cortador de masa, divídelo en 8 porciones iguales. Estira ligeramente los bordes y llévalos hacia el centro presionando para que se peguen y forme una especie de bolita, con la juntara hacia abajo y la palma de tu mano en arco como si fuese una copa invertida, gira la masa sobre sí misma para terminar de formar la bolita de pan con la masa. Repite este proceso con cada una de ellas. Una vez termines con ellas, traspásalas con mucho cuidado a una bandeja de hornear engrasada, o con un silpat de fondo. Tapa tus pancitos con un plástico grande y engrasado para que no se pegue a la masa. Precalienta el horno a 375°F y deja levar otra vez por 45 minutos o hasta que hayan aumentado el doble de su volumen.
Transcurrido este tiempo, destápalos, barniza cada uno con el baño de huevo y agua y si gustas decóralo con semillitas de ajonjolí, amapola, girasol o sal gruesa. Puedes usar cualquiera que te guste o una mezcla de ellas. Hornea tus pancitos por aproximadamente 20 minutos hasta que estén doraditos. Retíralos del horno y déjalos enfriar en una rejilla o una tabla de madera.
Rinde 8 panecillos redondos
esta receta está modificada por la sopa de tomate, su versión original es de Bon Appetit
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